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cnt
n°303 agosto-septiembre 2004
Opinión
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Juan de la Lama
S
in embargo, si estamos al propó-
sito real perseguido con la inter-
vención en Irak, el control de los
yacimientos de petróleo, la con-
clusión puede ser distinta. El
modelo que se está aplicando en Irak es el
modelo de Liberia. Un país sin estructuras
sociales, con milicias armadas que tienen como
principal objetivo el castigo de la población
civil, sin industrias, hospitales ni escuelas,
donde las empresas multinacionales, recon-
vertidas en mafias militarizadas, se dedican al
expolio de sus recursos. Si el propósito es con-
vertir Irak en Liberia la intervención está cum-
pliendo todos sus objetivos. Las acciones
militares que se despliegan tienen el sentido
de impedir la consolidación de una fuerza
dominante, interesa que exista una constela-
ción de grupúsculos armados. Desde este
punto de vista es revelador como los grupos
terroristas colaboran con el objetivo perse-
guido por el gobierno de Bush. Los ataques
contra la ONU y contra periodistas forman
parte del programa de Bush. La ONU es la
única entidad que se puede ofrecer como alter-
nativa a la intervención. Los periodistas son
testigos incómodos.
Esta capacidad de manipulación de los gru-
pos terroristas no es nueva. Hay que ser muy
ingenuo para no ver que los grupos terroris-
tas son siempre ramificaciones de la estructura
central de los servicios de inteligencia. Aquí
en España es ya un clamor el convencimien-
to de que los atentados del 11-M contaron
con la colaboración necesaria de la Guardia
Civil y la Policía. Se ha dicho hasta la sacie-
dad que Bin Laden es un producto de la CIA,
y quién sabe si todavía sigue siéndolo, ya que
ha proporcionado la coartada necesaria para
que EEUU implemente su política de domina-
ción mundial.
Los ejércitos y las policías, coagulados en
su quintaesencia, los Servicios Secretos, son
el Estado interior, el Estado dentro del Estado,
el Estado dentro del individuo. Los Estados
actúan a nivel global, los Servicios Secretos a
nivel local, individual. Igual que el desarro-
llo del Estado implica la degradación de la
naturaleza, los Servicios Secretos conspiran
para corromper al individuo. Los Servicios
Secretos son una cantera de reclutamiento de
sicópatas para reconvertirlos en gozantes ase-
sinos en serie. No sé qué es más terrorífico:
observar el dolor infringido a los prisioneros
iraquíes u observar el placer que provoca en
los torturadores.
No podemos dejar que tanta manipulación,
tantas operaciones encubiertas, tantas farsas
representadas en el espectáculo global nos
desmoralicen. Tenemos que encontrar una vía
de actuación que nos permita adentrarnos en
esta selva de las falsedades. Y no perdernos.
El camino bueno es el que transita por la
concienciación, la organización y la movili-
zación. Concienciación para neutralizar la pro-
paganda imperialista y nos permita desarrollar
lucidez mental para conocernos y compren-
der el mundo. Organización entendida como
la multiplicación y reforzamiento de los vín-
culos y estructuras que nos relacionan direc-
tamente a los individuos al margen del
Mercado y del Estado. Movilización para apli-
car y desarrollar alternativas sociales.
Debemos ser cautos y pensar que la capa-
cidad de manipulación del sistema es enorme,
pero sabemos que si nuestros actos refuerzan
la conciencia, la organización y la moviliza-
ción no podrán volverse contra nosotros.
Marta Íñiguez
S.O.V. de Madrid - CNT
¿
Q
ué hay de nuevo en
todo esto? La ONU y
todo su sistema está
basado en un "equili-
brio" que admite la
autoridad de los países ricos sobre los pobres,
con tal de que los conflictos entre los miem-
bros sean resueltos de la manera "menos vio-
lenta posible", para no llegar a una situación
como la que se dio en 1939. Partiendo de la
base de que el sistema capitalista se basa en
un estado de guerra permanente, lo único
que ha conseguido la ONU es servir de órga-
no legitimador de esa violencia en el ámbito
internacional, de la misma manera que en el
ámbito estatal, es éste quien monopoliza el
derecho al ejercicio de la violencia.
En 2001 vivimos la invasión de Afganistán,
hecho que ya parece olvidado por políticos,
medios de comunicación y similares. Un olvi-
do que, por decirlo ya de paso, lleva a comen-
tarios tales como que el hecho de que el
recién detenido Rabei Osman el Sayed,
supuesto ideólogo del 11-M tenía la idea desde
hace 2 años, por lo que la supuesta conexión
entre la guerra de Iraq y el macro atentado
terrorista perdía base argumental (ABC, entre
otros). Es decir, ya no se tiene en cuenta la
tajada que ha sacado España de la explota-
ción del petróleo de la zona del golfo, ni la
participación directa en la invasión de
Afganistán, ni tampoco se hace referencia al
hecho de que apoyar a EEUU ha supuesto
apoyar las tesis israelitas en sus delirios nazis-
tas contra Palestina.
En fin, pero volviendo al tema, el hecho
es que el papel de la ONU ha cambiado lige-
ramente con respecto a su rol anterior a 2001.
Ahora un Estado parece estar legitimado para
ejercer la violencia contra otro Estado, aún sin
el consentimiento de la comunidad interna-
cional, hecho que va contra varios de los artí-
culos fundamentales de la Carta de la ONU.
No obstante, no es cualquier Estado; esta
nueva lectura del artículo 42 (por ser el que
legitimaba a la ONU para crear una fuerza
internacional de intervención armada) pare-
ce hacer referencia nada más que a los esta-
dos democráticos desarrollados, siempre que
su cruzada sea contra un Estado "no demo-
crático". Pero es que su "no democracia", como
hemos visto, puede ser juzgada por uno, dos
o tres Estados, sin tener en cuenta al resto
de la comunidad internacional. Esta nueva
legalidad no ha llevado a rehacer ninguno de
los textos básicos que regulan la convivencia
internacional, por el contrario, una simple
resolución ha legitimado y ha dado base a la
misma.
El hecho tiene suficiente enjundia como
para llenar una biblioteca entera. Entre otras
cosas porque las invasiones de Afganistán,
Iraq o Palestina están conllevando el pisoteo
de todos y cada uno de los derechos más bási-
cos y fundamentales proclamados en distin-
tos textos y convenciones internacionales,
promovidos o firmados por los mismos que
cometen su atropello. Los casos más recien-
tes como las muertes de nuestros compañe-
ros periodistas el 8 de abril de 2003, las
torturas en las cárceles de Abu Graib o la gue-
rra sucia contra la población civil son prue-
ba de ello (bombardeo de Mezquitas, bodas,
cortes de agua y luz, saqueo de hospitales).
Pero es destacable, que la resolución 1546
hace obvio que impera la ley del más fuerte
en el sistema de la ONU; deja en evidencia la
fragilidad de nuestro sistema en general;
prueba de ella es el papel mojado que repre-
sentan las leyes y que vivimos en un siste-
ma de imposición y desidia.
¿Dónde está la ideología política de los
líderes? ¿Cuánto cuesta el consenso? ¿o es
que ya hay que empezar a hacer el negocio
"en paz"? En fin, que aquí lo que cuenta es
el premio que se van a llevar, ya no cuentan
las muertes, ni las ciudades arrasadas, ni la
pobreza, ni nada... Y la socialdemocracia, con
toda su desidia dice que sus propuestas no son
factibles. ¡Ese es el ejemplo luchador que
tenemos que aprender! ¡ese es el espíritu ide-
alista con el que querían que un día como el
12-J saliéramos a votar!
Ya era demasiado eso de sacar las tropas
de allí, ahora tocaba hacer valer el consenso
de los ricos, a costa de legitimar un hito en
el nuevo estilo de hacer relaciones interna-
cionales, cuyo carácter imprime la vieja impu-
nidad que siempre ha cubierto a los asesinos
y a los maltratadores. No se oyó a España
decir en la reunión del consejo que las gue-
rras preventivas son ilegales, como en los
mítines encendidos que se dieron en abril o
en marzo. Nuestros dos años en el Consejo se
agotan y parca aportación hemos hecho al
cumplimiento de los derechos humanos y al
mantenimiento del orden y la Paz en el
mundo. Quizá se cumpla lo que se dice... pero
lo que no se dice también.
La creación de un tribunal internacional
y haberse adelantado al lavado de cara de
EEUU y Gran Bretaña hubiera dado un buen
ejemplo para la resolución de conflictos inter-
nacionales en el futuro, cuanto menos habría
hecho una aportación a la Verdad. Mas... "no
es factible". Y si no es factible ¿por qué no
decimos las cosas como son? Este es un sis-
tema inútil: cambiémoslo.
Si seguimos el estado de la opinión pública llegamos a la conclusión de que la invasión
americana de Irak ha fracasado. Al comparar el resultado, la situación actual de Irak, con
los propósitos confesados por Bush, la democratización y modernización de Irak, el
balance desvela una frustración absoluta. La intervención ni siquiera ha supuesto una
eliminación del peligro terrorista, lo ha incrementado exponencialmente.
Asistimos al desmantelamiento de la ONU como protagonista en la resolución de conflictos internacionales, para
pasar al tiempo en que su papel es el de legitimación de las acciones unilaterales de los Estados más poderosos
dentro de su sistema.
El Estado interior
Comentarios sobre la resolución 1546
del Consejo de Seguridad de la ONU
Los ejércitos y las policías, coagulados en su
quintaesencia, los Servicios Secretos, son el Estado
interior, el Estado dentro del Estado, el Estado
dentro del individuo. Los Estados actúan a nivel
global, los Servicios Secretos a nivel local, individual.
Igual que el desarrollo del Estado implica la
degradación de la naturaleza, los Servicios Secretos
conspiran para corromper al individuo
La resolución 1546 hace obvio que impera la ley
del más fuerte en el sistema de la ONU; deja en
evidencia la fragilidad de nuestro sistema en
general; prueba de ella es el papel mojado que
representan las leyes y que vivimos en un sistema
de imposición y desidia

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