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Rafael Uzcátegui
Venezuela
Tango y corrido libertario
A
ngel Cappelletti -uno de los his-
toriadores del ideal libertario en
América latina- afirma que el
anarquismo posee una amplia
tradición en el continente, rica
en luchas pacíficas y violentas, manifesta-
ciones de heroísmo individual y colectivo,
en esfuerzos organizativos, en propaganda
oral, escrita y práctica, obras literarias, expe-
rimentos teatrales, pedagógicos, cooperati-
vos y comunitarios. Su decadencia -luego
del protagonismo ocurrido entre 1870 y 1930-
se atribuye a tres causas: La serie de golpes
de Estado ocurridos alrededor de los 30 y
la represión subsiguiente; la fundación
de los partidos comunistas, los cuales gra-
cias al apoyo de la Unión Soviética reci-
bieron una fuerza material y un prestigio
del que carecían
las organizaciones libertarias y en tercer tér-
mino, la aparición de las corrientes nacio-
nalpopulistas, más o menos vinculadas con
las fuerzas armadas.
Los grupos anarcosindicalistas desarro-
llaron, durante los primeros años del siglo
XX, una vasta obra cultural dirigida a las
mayorías obreras y campesinas. Más tem-
prano que tarde, las proclamas de libros y
periódicos eran llevadas al teatro, a las artes
plásticas y convertidas en sonetos.
En Argentina, los payadores libertarios
eran cronistas y heraldos de las luchas agra-
rias en el cono sur. Asimismo, autores de
tangos y milongas eran activistas del ideal
y perpetuadores del recuerdo de luchas gre-
miales exitosas o de las consecuencias de la
encarnizada represión gubernamental. En
México, los corridos zapatistas y magonis-
tas popularizaban las reivindicaciones de
tierra y libertad y otras peticiones de claro
signo anarquista. Pero es más arriba del Río
Grande donde el canto libertario encuentra
su mayor desarrollo y masificación, vincu-
lado a la agitación promovida por la cen-
tral sindical Industrial Workers of the
World (IWW).
Avivando las llamas del descontento
En octubre de 1902, llega a América Joseph
Hillström, 23 años de edad, y los cielos de
Suecia en la nostalgia. Se establece en Cali-
fornia y toma parte en huelgas y movi-
mientos políticos por la conquista de los
derechos de los desposeídos: la vasta masa
de inmigrantes llegados al puerto de Nueva
York a quebrarse el espinazo en cada jor-
nada laboral. En 1910 se afilia al IWW con
nuevo nombre: Joe Hill. Un año después
componía su primera canción al calor de
la huelga de los muelles de San Pedro. Mien-
tras la Southern Pacific contrataba esqui-
roles, Joe insuflaba ánimos con sus canciones
a los huelguistas. Algo mágico sucedió: tra-
bajador@s de 44 idiomas distintos empe-
zaron a cantar sus melodías, unidos y
solidariamente, mellando los intentos de
los patrones de enfrentarlos entre sí. Joe
viaja de ciudad en ciudad para acompañar
las protestas.
Siempre se ha cantado en las revolucio-
nes, pero como nunca antes, las huelgas se
empezaron a llevar a cabo cantando. La popu-
laridad le vale al sueco la animadversión de
las autoridades y una golpiza que le llena de
cicatrices el cuerpo en la ciudad de San Diego.
La fórmula de Hill era tan sencilla como
efectiva. Tomaba las melodías de las can-
ciones populares de la época y les agrega-
ba estrofas pegadizas, ingeniosas y
combativas. Para él un libro era bueno, pero
una canción, aprendida y repetida ince-
santemente, era la mejor propaganda. La
IWW empezó a publicar las canciones obre-
ras en folletos llamados "Red songbook".
En uno de ellos, 13 eran composiciones del
sueco, consideradas por él sus "canciones para
avivar las llamas del descontento", con nom-
bres como "The preacher and the slave" ("El
predicador y el esclavo") , "Casey Jones,
the union scab" ("Casey Jones, el esqui-
cnt
n°296 diciembre 2003
Cultura
2
266
La tradición trovadora libertaria
música
En este texto queremos celebrar la existencia de una tradición de cantores populares, compañeros de la idea de
justicia social con libertad: el anarquismo. Este ejercicio de memoria, a diferencia del realizado por la "disidencia
única", no pretende ser ni excluyente ni la verdad. Como toda reconstrucción histórica -en tanto mirada desde un
lugar- entraña verdades fragmentarias. Pretende asimismo, conectar los antiguos cantores con los actuales, las
luchas en las que se insertan y recrear posibles lazos de solidaridad comunitaria.
Ilustraciones de Beltza
Las canciones de Guthrie
recuperaban historias de
bandidos generosos y
anarquistas asesinados.
También ofreció su
armónica y su guitarra a
niños y viejos, a los
montes boscosos y a las
llanuras desérticas del
país, forjando un estilo de
apoyo total a las luchas
populares del momento
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