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[...]En
el panfleto difundido por la CNT-AIT, el 13 de mayo, se podía leer:"no
hay nada que esperar de las organizaciones sindicales y de los partidos
políticos que participan en las elecciones, que cogestionan el sistema y
que de él se benefician. En 30 años de "negociaciones", perdieron lo que
se había ganado en 30 días de huelga general, en el 68. Lo peor que
podría llegar es que sigan negociando". Este "peor", completamente
previsible, ya llegó, con seguridad, y demuestra, si hubiera necesidad
de ello, el camelo que es la unidad sindical. El 15 de mayo, o sea,
apenas 48 horas después de la "gran unión de todas las fuerzas
sindicales", las centrales nos orquestaron la tonadilla de la división
en la ocasión de negociaciones acerca de un proyecto rechazado por la
casi totalidad de los manifestantes. A partir de ese momento, la
institución sindical tiene un pie en cada campo. Están en ello los
sindicatos traidores y los otros. Veremos, en las próximas semanas, que
los últimos se comprometerán a explicar que, por culpa de los primeros,
con los que ayer estaban unidos, se encontrarán, a su vez, en la triste
necesidad de negociar a la baja, y nos dirán: "queridos señores,
tendréis que contentaros con lo que se haya negociado".

Mientras tanto, acompañan
a los que quedan en la lucha, a la espera de que se cansen poco a poco.
Y aún entonces, empujarán a acciones que van a acelerar la división. Un
ejemplo: los transportes en común: tanto si hay un llamamiento nítido y
claro a la huelga general interprofesional y, entonces, la parálisis de
los transportes es una ayuda a la huelga general, como si hay un
llamamiento a extender el movimiento con huelgas sectoriales (SNCF, RATP...),
y, en este caso, la técnica habitual de huelga envenena la vida de los
usuarios y conduce a la división.
Propondrán eso, siendo
así que existen verdaderamente los medios de construir la solidaridad
necesaria para la extensión de la lucha, como, por ejemplo, abrir las
puertas automáticas y no hacer control alguno mientras dure la huelga, o
sea, hacer los transportes gratuitos. Pero los sindicatos rechazarán el
llamar a poner en práctica la gratuidad, con el pretexto de que es
ilegal.
Sin embargo, los
enseñantes han demostrado que acciones tan ilegales como impedir los
exámenes eran posibles en este contexto de estar hasta el gorro masivo.
Evidentemente, las centrales sindicales, dichas representativas, lo
hacen todo de forma discreta para evitar la construcción de la
solidaridad entre todos y para intentar enfrentarnos a los unos contra
los otros. A todo esto se añaden los medias para explicar, cómo
no, que hay división y confusión, escenificando la cancioncilla
tradicional sobre " los usuarios rehenes de los huelguistas". Es la
continuación de la maniobra de intentar ahogar a los más
combativos....Mientras tanto, Thibault, jefe de la CGT promoción 1995,
que espera que todo esto pasará como un catálogo de pub en un
centro de tri-paralelo, sabe que ello le costará afiliados, así que va a
buscar dineros. En el Partido Comunista, ya no hay nada. Así que se hace
aplaudir , el 15 de mayo, en el Congreso del Partido Socialista, cuyos
proyectos en materia de jubilación son conocidos: el libro blanco de
Rocard, antiguo ministro del Partido Socialista, preconizaba, desde
1991, pasar a...42 años y medio de cotización. Hablando en plata, el
gobierno Jospin preveía, exactamente, la misma reforma de las
jubilaciones que la de Raffarin.
Solidaridad de clase.-
Las huelgas y las acciones continuaron organizándose en la base.
Los grandes jefes sindicales esperaban que, entre el 13 y el 25
de mayo ("la gran jornada", previstos por ellos para poner fin al
movimiento), no pasaría nada y que la presión cedería. Tal no fue el
caso, aunque ellos lo hicieron todo para enterrar la combatividad.
Luego, redoblaron sus esfuerzos. Sin que sea una sorpresa, Blondel, de
Force Ouvrière, evoca la posibilidad de una huelga general... para
acabar rechazando el principio de la misma. La FSU, mayoritaria entre
los enseñantes, no vacila un instante, el 2 de junio, en felicitarse del
contenido de su encuentro con Sarkosy, el ministro de la policía que
había puesto en cura hospitalaria al de educación. La CGT, por su lado,
sólo pide sentarse en una mesa de negociación para negociar lo que todo
el mundo querría saber qué y sobre qué base. Para la CFDT, la
negociación, es cosa hecha, gracias a ellos.
Lo que debe ser tenido
muy en cuenta, porque prueba el enraizamiento de un descontento que
ahora llega a la cólera, es que, a pesar de todos estos chanchullos
mediáticos, políticos y sindicales, la combatividad no se ha debilitado.
La lucha continúa franca y fuerte.
Llevemos esta lucha con
el más grande espíritu de clase, cuidando de que nuestras consignas y
nuestras acciones, en lugar de contribuir a dividirnos, cimenten nuestra
acción y construyan la solidaridad de todos los explotados.
La ocupación de las
escuelas con los padres, una nota única en la corrección de los
exámenes, la requisa de las empresas, la gratuidad en los transportes y
la eliminación de los peajes de autopista, el boicot de los impuestos,
la atención gratuita en los hospitales...son ejemplos de acciones a las
que todo el mundo puede contribuir, dondequiera que uno se encuentre,
para reforzar la solidaridad, en lugar de romperla.
Tomado de Le Combat
Syndicaliste de la CNT-AIT, Midi-Pyrénées, nº 81
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