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"L os
cartoneros tienen una actitud delictiva, porque se roban la basura,
además no pagan impuestos"; "robar la basura es como robar a un señor en
la esquina" sentencio Mauricio Macri al diario La Nación en martes 27 de
agosto pasado, en la nota el candidato a intendente de Buenos Aires por
"Trabajo y Equidad" (¿?) Se despacha contra los miles de cartoneros que
recorren esta ciudad tildándolos de ladrones y amenazando "los vamos a
sacar de las calles" seguramente haciendo uso de la ordenanza municipal
de la época de la dictadura con la que la empresa Manliba ( empresa de
Macri) era adjudicataria exclusiva de la basura. Detrás de esta
verborragia de uno de los dueños de este país se esconde algo mas, es el
negocio millonario que hacen por un lado las concesionarias de la
recolección, las cuatro empresas adjudicatarias se reparten unos
doscientos millones al año, la basura se compacta porque el costo es por
tonelada (lo que impide el reciclado una vez recogido en los camiones) y
por el otro, los industriales del papel y el vidrio que durante la época
Menem dejaron de producir y empezaron a importar (por ejemplo del
Brasil, cien millones de dólares por año) y tras la catástrofe económica
se elevo el costo de la importación a cifras astronómicas, lo que hace
mas rentable reciclar el existente en el país, en este negocio se mueven
también millones de pesos al año y en todos los casos los únicos
afectados son los cartoneros (que según la cifra oficial son cerca de
100 mil personas en la capital y el gran Bs. As.). ellos los excluidos,
los desocupados crónicos (ex albañiles, ex operarios, etc.) encontraron
la forma de subsistir, sin tener que esperar solo los subsidios
políticos (que como siempre son y serán utilizados de chantaje
electoral) y que cada tarde recorren kilómetros de esta metrópoli entre
aprietes policiales y desprecio de la gente bien (que se queja "para que
no rompan las bolsas de basura y le ensucien la vereda"), entre los
mafiosos que les bajan el precio del papel y los porteros que los
denuncian, para poder llevar algo de comer y seguir tirando, esperando
poder sobrevivir...
El desprecio de los
Macris no oculta otra cosa que el desprecio que los poderosos sienten
así todo lo que no constituya un beneficio para sí mismos y sus
intereses. Donde estos miles de cartoneros solo son un estorbo ante los
nuevos negocios que vislumbran quienes fabricaron esta monstruosa
desocupación, quienes se benefician de ella. Y por el otro lado están
los que haciendo de defensores a perpetuar este ESTADO DE COSAS,
idealizando cooperativas, promoviendo la re-estatización de los
servicios y buscando llevar agua para su molino, haciendo de la
desesperación su slogan político, afianzando este sistema donde la
exclusión se vuelve cotidiana y donde la única salida es transformar
completamente lo cotidiano, empezando por el reparto del trabajo y el
reparto de la riqueza social.
N.A.
Extraído Organización Obrera
octubre 2002 Boletín de la FORA argentina |