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INRI serán consideradas comunes y nunca pro-
fesionales.
Los cascos: hay un cierto empeño en el uso
de esta protección en este sector de la cons-
trucción, y la verdad, algún que otro golpeci-
to si que quita, pero cuando se desploma la
carga de una grúa, o cuando se hunde una
obra, o un andamio; cuando un obrero se pre-
cipita por un hueco que no tenía protección,
una fachada sin redes o un andamio mal mon-
tado que no reúne las condiciones mínimas de
seguridad, en esos casos el casco sirve de bas-
tante poco. Y es que el progreso nos ha dota-
do de unos sistemas para construir que han
reducido la mano de obra en un 75%, a la par
que se ha acelerado el ritmo producción en un
80% (en el mismo tiempo que hace 20 años se
construían 100 metros cuadrados de edifica-
ción, hoy se producen diez veces más). El avan-
ce que han tenido las herramientas, máquinas,
sistemas y materiales, ha sido enorme, pero es
paradójico que, por contra, tanto el casco como
otros artículos de uso común continúen sien-
do los mismos que hace 20 años. El interés
sigue siendo la producción, no las vidas de
quienes producen. Redes podridas o inexis-
tentes, tajos sin limpiar, huecos sin proteger,
varillas de hierro sin tapar esperando que
alguien caiga sobre ellas para atravesarse como
una anchoa; zonas de obra donde trabajan
centenares de obreros sin que este previsto lo
más mínimo (un ATS, y una ambulancia);
Podemos afirmar que no existe en ninguna
obra un plan para evacuar a posibles heridos.
Si te accidentas, tienes que ir por tu cuenta a
la mutua para que te curen o te "rematen"; si
la I.L.T. (Incapacidad Laboral Transitoria) se
prolonga, serás despedido; si enfermas y fal-
tas al trabajo, te miran con mala cara o te des-
piden; si, como decíamos antes, llueve, y te
proteges de la lluvia, también serás despedi-
do, o si pides unos guantes... Irregularidades
a cientos, pero parece que lo único importan-
te fuera... el casco. Y que te lo pongas, claro.
La falta de profesionalidad
La llegada a nuestro sector de muchas perso-
nas que se acercan por primera vez despedi-
dos de talleres y fábricas, los cientos de miles
de trabajadores de otros países y que en la
mayoría de los casos, nunca antes habían tra-
bajado en la construcción han hecho que la
profesionalidad en nuestro sector sea un bien
escaso y lo que es peor, una fuente de acci-
dentes. Las cifras cantan: el 75% de trabaja-
dores muertos por accidente en nuestro sector
son de otros países y la mayoría de ellos del
Magreb. Es decir, los que no se ahogan en el
estrecho perecen en las obras de nuestro país.
Es también importante a la hora de buscar
las causas de este problema en otros aspec-
tos: Si tenemos en cuenta que la figura del
aprendiz había desaparecido en los primeros
años de la transición, el galopante aumento
de las jornadas y los trabajos a destajo y la
desaparición del peonaje en buena parte, ade-
más de la llegada paulatina de leyes restric-
tivas y de recortes sociales, nos obligan a
trabajar por lo que nos ofrezcan y en condi-
ciones de desigualdad rampante, que podían
enseñar todo aquellos que no tuvieron la opor-
tunidad de aprender, y por si esto fuera poco,
llegó el "boom" de la construcción (la Expo
de Sevilla, los juegos olímpicos), y el desen-
freno de los últimos años: horas extras por
un tubo, destajos, desplazamientos, etc.
Todo lo anterior sumado al sueño, la fati-
ga o el estrés son importantes motivos del
aumento continuo de la siniestralidad laboral
en nuestro país. El desconocimiento de muchos
trabajadores primero del oficio que tienen que
realizar, luego del medio donde se mueven y
por si fuera poco, la falta en la mayoría de los
casos de las más elementales medidas de pro-
tección son elementos detonantes de la situa-
ción precaria que vivimos.
Es muy raro el día que se salva de tres o
más accidentes laborales mortales, además de
cientos de ellos que son catalogados de, muy
graves, graves, menos graves, leves y sin
importancia. Entre los accidentes muy graves,
un alto porcentaje son accidentes mortales,
se trata de trabajadores, que cuando llegan
a los centros hospitalarios ya son cadaveres
pero también buena parte de los catalogados
como graves acaban con la defunción del tra-
bajador.
También hay un porcentaje muy alto de
trabajadores que a consecuencia de un acci-
dente, quedan incapacitados, no sólo para vol-
ver al trabajo, tampoco pueden volver a
manejarse por sí mismos.
Cuando un trabajador que se precipita desde
26 metros de altura, y no tiene nada que
lamentar, salvo algun rasguño sin importan-
cia, por lógica "todos nos felicitamos", pero
nos preguntamos ¿se dota de medios de pro-
tección el centro de trabajo donde sucedió la
caída?, ¿en qué condiciones psíquicas ha que-
dado el trabajador?, ¿se preocupa alguien de
la situación familiar que ha ocasionado el
siniestro?, ¿se ha creado algún departamento
en el para, los damnificados de las víctimas de
los accidentes de trabajo? Entre los hijos de las
familias más desfavorecidas, existe el índice
más alto de fracaso escolar, ¿quién les compra
los libros y con qué recursos?
Que el aumento de la siniestralidad coin-
cidiera con las primeras leyes de recortes, no
es precisamente una casualidad, y a medida
que se han ido imponiendo más leyes, se ha
ido produciendo un aumento de la siniestra-
lidad laboral en la misma medida que esas
leyes iban precarizando la situación. Por otra
parte, también han aparecido últimamente
muchas leyes para la prevención, pero las leyes
no previenen nada, igual que los planos no
hacen los edificios. Si no hay una verdadera
cultura de la prevención todo queda en papel
mojado. Es nuestro deber como anarcosindi-
calistas exigir verdaderas medidas de seguri-
dad y vigilar que las existentes se cumplan.
¡NINGUN ACCIDENTE SIN RESPUESTA!
cnt
n°295 noviembre 2003
Sindical-laboral
7
7
Manifestación en Madrid contra los accidentes laborales
/ ELIA GARCÍA
Para CNT una de las prioridades en el sector de la construcción es la de fomentar entre
los trabajadores una verdadera cultura de la prevención
/ RICARDO HERRERA
Las precarias condiciones de trabajo en el sector de la Construcción
En muchas ocasiones,
cuando ocurre un
accidente en las carreteras,
las autoridades laborales,
no lo reconocen como
accidente laboral y queda
como un vulgar accidente
de tráfico. De esta forma y
culpando al conductor,
eluden la responsabilidad
dándonos una visión
sesgada de cuáles son las
causas reales de lo
sucedido
Un ejemplo de la "sensibilidad" de la Justicia hacia el problema de los accidentes laborales
La Audiencia de Barcelona dicta sentencia que culpa a un albañil de su
accidente en una obra que no tenía las medidas de seguridad necesarias
Redacción
La Audiencia de Barcelona ha dictado una
sentencia penal que culpa a un albañil del
grave accidente que sufrió y que le dejó tetra-
pléjico y absuelve "con todos los pronuncia-
mientos favorables" al empresario para el que
trabajaba el accidentado y al arquitecto de
la obra. Ambos habían sido condenados ini-
cialmente por un juzgado de lo penal a un
año de prisión por un delito de lesiones y a
pagar una indemnización de 381.548 euros.
La sentencia ha sido dictada por la
Sección Segunda, presidida por Pedro Martín,
quien también ha sido ponente. Los otros
dos integrantes del tribunal son los magis-
trados Javier Arzúa y José Carlos Iglesias.
Este último justificaba la resolución alegan-
do que "desde el momento en que el traba-
jador aceptó la realización del trabajo se puso
en situación de peligro". En síntesis, es el
argumento que expone en la sentencia.
El accidente ocurrió la mañana del 29 de
julio de 1999, cuando Enrique Pociños Ferrera
recibió el encargo de juntar las baldosas de
un lavadero. El albañil se subió a un caba-
llete, perdió el equilibrio y cayó desde una
altura de 3,5 metros por el hueco de la facha-
da, "que se encontraba sin ninguna medida
de seguridad de cerramiento", afirma la pri-
mera sentencia. A resultas del accidente, el
trabajador quedó tetrapléjico. Tanto el cons-
tructor como el arquitecto admitieron que
el hueco de la ventana no tenía medidas de
seguridad pero precisaron que había cascos,
arneses, y redes de seguridad. El albañil, sin
embargo, declaró que no pidió esas medidas
de seguridad porque lo habrían despedido.
Esta resolución cierra la vía penal, pero
el trabajador puede iniciar un nuevo pleito
civil o laboral. Además y debido al clamor
público de repulsa que ha generado la noti-
cia, diversos organismos han pedido al Poder
Judicial que revise la sentencia.
Que España siga siendo el país de la UE con mayor índice de
siniestralidad laboral no parece generar una mayor sensibilidad
hacia el problema: la primera semana de noviembre se ha hecho
pública una sentencia que es un claro ejemplo de ello.
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