Apuntes sobre la escuela

Cristóbal Moya
El autor responde a un lector del CNT que amenazaba con no volver a leerlo más si alguien no contestaba a Pedro García Olivo

Memento (acuérdate)

Obdulio

...el cura de la parroquia vociferaba y escupía contra el nuevo descarriado, que, encima era "protestón" por no decir "hereje". La excomunión (aunque no llegó al obispado) era casi amenazante, y los vecinos y vecinas preguntaban...


ANARQUISMO Y HOMOSEXUALIDAD (1)

Miguel

 

Sólo una pregunta, ¿soy el único anarquista que no lleva con "normalidad" o, mejor dicho, con libertad su homosexualidad? ¿0 es que simplemente no soy anarquista?

Para mí, el anarquismo es el modo más lógico, por el momento, para llegar a una sociedad totalmente justa y libre. Y por esto mi pregunta, ¿cómo puedo considerarme anarquista si no soy capaz de quitarme mis propias cadenas?. Considero que para poder cambiar, no ya la sociedad, sino el círculo en el que me muevo, para hacerlo más libre y justo, debo empezar por mí. Y no hay peor cárcel que la que uno se construye, pues yo mismo soy mi propio carcelero, y no hay represor más difícil de combatir que uno mismo admitir que lo que me ocurre es culpa mía y luchar por remediarlo, es decir, cambiar las influencias de esta sociedad hipócrita que hay en mí, es el primer paso para una sociedad anarquista, primero tengo que cambiar yo para poder cambiar esta sociedad. No sé si mis barrotes son causa de mi educación, seguramente así sea, y aunque algunos los he conseguido romper, éste se me resiste y me oprime más que cualquier otro, pues sé que esta cárcel, y cualquier otra, influye en mi forma de ser (y por tanto de actuar), coartándome la libertad de ser quien realmente soy. No quería hablar de mí en estas líneas, pero no encuentro otra forma de haceros ver cómo ha influido en mi forma de ser el no aceptar mi homosexualidad, y sólo admitiré que la he aceptado cuando me mueva por todos los aspectos de mi vida con total libertad, sin necesidad de ocultarme.

De paso, espero que estas líneas ayuden a alguien en mi misma situación, que se cree un debate, ya que veo muy poca no-heterosexualidad en la bibliografía anarquista, y creo que es un tema que esta ahí, al igual que el feminismo, liberación animal, etc. O a lo mejor es que yo soy el único anarquista que pone límites a su libertad en este aspecto.

No recuerdo cuándo me di cuenta de que mi gusto sexual era diferente al de mis compañeros (y algunas compañeras) de clase, pero antes de los trece años ya sabía que yo era diferente en ese aspecto; que la sociedad no me aceptaba y que yo era algo extraño y desconocido para ella. Yo daba miedo, asco, era antinatural o pecado. Resultado, como creyente que era, me dio mi primera y última crisis religiosa, me leí la Biblia y me convenció, me hice ateo. El que la sociedad no me aceptara dio también como resultado que sintiera empatía por otras bolsas de marginación4 que me hiciera preguntas que no encontraban respuestas válidas dentro de este sistema, que sintiera la necesidad de hacer algo, pero ¿desde dónde?, ninguna ideología me convencía totalmente, todas tenían lagunas. Hasta que un amigo me empezó a hablar de anarquismo, algo totalmente distinto a todo lo que había conocido hasta ese momento (ya tenía 18 años aproximadamente.). Nuevas dudas cayeron sobre mí, ¿había sustituido el cristianismo (católico nunca fui, no podía serlo) por el anarquismo. Toda persona necesita creer en algo, ya sea un dios, un político, un coche; por ello creía que me había aferrado al anarquismo por tener algo en lo que creer, pero conforme pasaba el tiempo e iba madurando veía que, para lo que sucede a mi alrededor y en el mundo, el anarquismo tenía respuesta, y no por cuestión de fe, sino de forma razonada y lógica (algo realmente importante hoy día), y no sólo se quedaba ahí, también tenía alternativas. Hoy en día, el anarquismo no es para mí una ideología, es una filosofía, una forma de ver la vida, y, lo más importante, de vivirla, donde el auténtico protagonista soy yo, yo soy quién debe cambiar este mundo de mierda empezando por mí. Ser maricón me había dado dos cosas buenas con todas sus consecuencias, ser ateo y anarquista. Y digo con todas sus consecuencias porque estos dos aspectos de mi vida me dejan claro dos cosas, una es que sólo tengo esta vida y que no hay que desaprovecharla, y la otra que en mis manos está el conseguir la auténtica libertad, que nadie te la regala, hay que luchar por ella. Pero también el sentirme rechazado por la sociedad hizo que a nadie le dijera esta boca es mía. El no hablarlo con nadie hacía que me encerrara en mí mismo, que por mi parte no se diesen relaciones recíprocas de amistad, algo que hoy día es lo que más valoro de la vida, y el pensar los/as posibles buenos/as amigos/as que me he perdido y que me estoy perdiendo por mi culpa me agobia, y ya es hora de que le ponga remedio. Además, el que las personas a las que aprecio no sepan que soy gay, hace que dude de si realmente son amigos/as míos, o lo son de la imagen que les doy.