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R. Fernández Durán
A pesar del rechazo popular, los poderes "eu-
ropeos" (continentales) buscan cómo relan-
zar el proyecto de la UE superpotencia.
La Constitución Europea ha estado en la nevera
durante un año, para conservarla, aunque algu-
nos grandes actores (Gran Bretaña, en especial)
la hubiesen querido llevar directamente a la mor-
gue, para sepultarla. Pero la cumbre de Viena la
ha intentado sacar de ese estado de postración,
en el que la había sumido el No francés y holandés.
Era preciso rescatarla pues "Europa", como pro-
yecto del capital y de poder, se enfrenta a un
mundo crecientemente competitivo, convulso y
en crisis, y necesita dicho instrumento para ope-
rar en él. A la Unión, le es perentorio tenerla
para profundizar en su deriva neoliberal, para
construirse como actor político-militar de pri-
mer orden mundial, y para gestionar una UE
cada día más amplia y compleja. Los principales
actores de la "Europa" continental se habían
puesto por fin de acuerdo en que hacía falta re-
sucitar esta especie de Frankestein. El problema
es cómo hacerlo.
Después de haberse dado un año de plazo de
reflexión para evaluar qué hacer tras el shock
traumático de su rechazo popular en dos de los
países fundadores, los grandes países del euro
(Francia, Alemania, Italia y España), así como
la Comisión y el Parlamento europeos, habían
consensuado la voluntad de reactivar el proce-
so de ratificación. La posición a este respecto de
la Alemania de Merkel (y de la "Gran Coalición"
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), el principal país de la Unión, había sido clave
en este cambio de actitud, y la elección de Pro-
di en Italia en menor medida también. Son ya 15
los países que han aprobado la Constitución (dos
por referéndum, España y Luxemburgo)
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, entre
ellos casi todos los del Eurogrupo, y alguno más
lo hará en el próximo año, probablemente Fin-
landia (octubre 2006), Portugal (2007) y Repú-
blica Checa (sin fecha), aunque el resultado de
las últimas elecciones en este país pone en pe-
ligro este deseo. A pesar de ello, cinco miem-
bros de la Unión: Gran Bretaña, Dinamarca,
Irlanda, Polonia y Suecia, se muestran clara-
mente reticentes a aprobar la nueva Carta Mag-
na. Algunos, porque han prometido referendos
que saben que van a perder; otros, porque a pe-
sar de no tener previstas consultas populares sa-
ben que existe un fuerte rechazo a la Constitución
y a "Europa" en sus sociedades; y finalmente,
otros también porque además a sus estructuras
de poder les gustaría directamente que no se
aprobase, caso principalmente del Reino Unido
y, en la actualidad, Polonia (cuya nueva mayo-
ría gubernamental es "eurofóbica", aparte de fe-
rozmente católica y homofóbica).
Pues bien, la reciente cumbre de Viena ha pa-
rido por así decir un ratón, pero ha sentado
ciertas bases para volver a reactivar la ratifi-
cación del proceso constitucional. Una vez
más ha sido principalmente Gran Bretaña,
seguida de Polonia, las que han aguado la fies-
ta, y han obligado a dilatar el proceso. Esto
es, se ha prorrogado otro año más el perio-
do de reflexión. Y así, el embrollo de la pa-
rálisis constitucional no se empezará a despejar
hasta el fin de la presidencia alemana de la UE
(junio 2007), pues es preciso guardar unas mí-
nimas formas "democráticas", para hacer traga-
ble a la opinión pública europea, y en concreto
a la francesa y holandesa, lo que sus sociedades
han rechazado. Y todo ello, como si se tomara en
consideración el resultado de esos plebiscitos, y
pareciera que se tuvieran asimismo en cuenta
las necesidades de la ciudadanía "europea", a
pesar de que estos movimientos responden a
otros condicionantes e intereses. De esta forma,
se piensa en cambiar el nombre de la Constitu-
ción Europea (se habla de algo así como "Trata-
do Fundamental", como título del "nuevo" texto),
y tal vez prescindir de alguna parte no sustan-
cial de ella. El objetivo es facilitar su futura apro-
bación parlamentaria en Francia y Holanda, una
vez celebradas las nuevas elecciones presidenciales
y legislativas respectivas, así como en el resto de
los países de la Unión que aún no han ratifica-
do el texto. Pensamos que nunca más se volve-
rá a convocar un referéndum en "Europa", sobre
todo en relación con aspectos institucionales co-
munitarios. La presidencia alemana hará pues
una propuesta al respecto al final de su manda-
to, pero no será hasta finales de 2008, a la con-
clusión de la presidencia de turno francesa, que
se presentará el texto definitivo consensuado
(en esta nueva edición de la pinza franco-ale-
mana), con el fin de abordar su aprobación de-
finitiva en 2009. Año de elecciones al Parlamento
Europeo. Es decir, tres años después de lo pre-
visto (2006), si es que llega a buen fin.
Mientras tanto, habrá que exprimir el Trata-
do de Niza, como dicen Chirac y Merkel, y explicar
pacientemente a los ciudadanos de la Unión el
coste de la "No Europa". Esta prevista una cam-
paña al respecto (la cita de inicio del Epílogo es
una muestra de ello). Asimismo, se intentará fo-
mentar (aún más) la identidad europea a través
de distintas medidas socioculturales: programa
Erasmus, voluntariado europeo, currículum edu-
cativo común, etc. Esto es, pedagogía comuni-
cativa y social, para hacer sexy a "Europa". Como
parte de este proceso se piensa también cele-
brar por todo lo alto el próximo año el 50 ani-
versario del Tratado de Roma (marzo 2007),
mediante una Declaración Solemne de compro-
miso de los Estados con los denominados prin-
cipios de "Europa". Entre ellos la dimensión social
del proyecto.
Pero no está claro si los ciudadanos comu-
nitarios lo comprenderán, sobre todo por
las duras políticas neoliberales que ema-
nan de la Unión (directiva Bolkestein y si-
milares).
Igualmente, en Viena se ha contem-
plado el frenar el proceso de ampliación,
una vez que se incorporen Bulgaria y
Rumania el próximo año, al menos has-
ta que la ratificación "constitucional"
no se termine. En nombre de la "capa-
cidad de absorción" de la actual UE. Ello
se justifica, por parte de Francia prin-
cipalmente, como una forma de atender
la "petición" de la sociedad francesa de fre-
nar los "peligros de la ampliación" (el fantasma
del "fontanero polaco"), con el fin de facilitar
la aprobación del futuro texto "constitucional".
Cuando en realidad, lo que está en juego para los
poderes europeo-continentales (en especial para
París) es que no se puede seguir ampliando "Eu-
ropa", si antes no se profundiza en la estructu-
ra política (y militar) que define la Constitución.
En este tema también hay una oposición de Gran
Bretaña a que se frene la ampliación de la UE, que
en la actualidad afectaría a Croacia y especialmente
Turquía. Lo cual haría muy difícil que otros que
esperan entrar en "Europa" lo puedan hacer: el
resto de los países de la antigua Yugoslavia (con
un nuevo Estado ya, Montenegro, y quizás otro
en ciernes, Kosovo), o Ucrania y Moldavia, lle-
gado el caso. La Comisión se ha comprometido
a hacer un informe sobre la "capacidad de ab-
sorción" de la UE para otoño, que será debatido
en la cumbre de la Unión de diciembre de este
año. Todo indica, pues, que no habrá más am-
pliaciones hasta que la UE tenga "capacidad de
absorción" (es decir, hasta que no se haya apro-
bado la Constitución, o el texto que la sustitu-
ya).
Sin embargo, en Viena se ha aprobado una
cláusula (a instancias del Reino Unido) que di-
luye el compromiso de aprobar el futuro texto
constitucional por parte de los países que has-
ta ahora no han ratificado el actual. Esto puede
generar una situación compleja, y abrir la vía
para una "Europa" (al menos) a dos velocida-
des
4
. Para esa fecha, en torno a finales de 2008,
o principios de 2009, es muy probable que la to-
talidad de los miembros del Eurogrupo hayan
aprobado ya la Constitución actual, o el futuro
texto (incluida la próxima incorporada a la mo-
neda única Eslovenia, que ya lo ha ratificado).
Portugal piensa
hacerlo durante su
presidencia (segundo semestre 2007), e Irlanda
aprovecharía seguramente el cambio formal de
texto para sortear el referéndum prometido y
aprobar el nuevo Tratado en el Parlamento. En
ese caso, Dinamarca quizás procuraría hacer lo
mismo, desembarazándose también, no sin pro-
blemas, de la promesa del referéndum. Y Suecia
es probable que acudiese asimismo a la vía par-
lamentaria para su ratificación (no tenía previs-
to convocar referéndum, a pesar de la presión
social al respecto). Los dos países nórdicos, que
están fuera del euro (por rechazo popular), son
demasiado pequeños y vulnerables para aguan-
tar el tipo solos, pero tienen que vencer el rechazo
ciudadano. El problema es cómo, pues el coste
político será alto. Tan solo quedarían Reino Uni-
do y Polonia (si es que continúa en sus trece) al
Patrimonio Histórico.
Desacuerdos entre CNT y ministerio ......................... 14
Plataforma contra las macrocárceles
de Nanclares y Zubieta.
.............................................. 15
Actualidad
cnt
n°326 agosto-septiembre 2006
1
122
pasa a la página 13
La "Constitución Europea"
pretende cabalgar de nuevo
(I)
Cambiar algo, para que todo siga igual.
EPÍLOGO
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"En un mundo tan globalizado, la UE nunca ha sido tan necesaria y, sin embargo, tan cuestionada"
"Agenda de los ciudadanos", Comisión Europea
"Exclus, etudiants, chomeurs et salariés, c'est tous ensemble qu'on va gagner" ("Excluidos,
estudiantes, parados y asalariados, es todos juntos como vamos a ganar")
Lema de las movilizaciones francesas contra el Contrato de Primer Empleo (CPE)
SAÑA
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