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Humberto Decarli R.
Debemos remontarnos a mediados del pasado
siglo para entender el surgimiento de organi-
zaciones sindicales al calor de las huelgas pro-
ducidas en ciertos sectores del aparato
productivo. El famoso paro del año 36 en el
segmento petrolero fue una muestra de la va-
lentía de la clase obrera venezolana. La in-
fluencia de la ideología marxista como
propulsora de la clase obrera como estamento
fundamental del cambio social y el sindicalis-
mo emergente en América Latina, fueron agen-
tes de su auge.
La continuación de los regímenes militares
determinó la reducción de la actividad sindi-
cal por la prohibición de su funcionamiento y
la persecución emanada de los mandos cas-
trenses. El 23 de enero de 1958 es cuando se
produce el renacimiento de una central sindi-
cal de rango nacional capaz de agrupar a todo
el universo de laborantes sindicalizados.
Con la instauración del modelo populista
derivado del Pacto de Punto Fijo, la Confede-
ración de Trabajadores de Venezuela pasó a
ser un factor de poder. Junto a las Fuerzas
Armadas, el Alto Clero, la patronal Fedecá-
maras y ciertos partidos políticos, conformó
la pentarquía ideada por Rómulo Betancourt
y sus acompañantes para gobernar al país.
Fue parte del esquema populista y autorita-
rio inaugurado con la defenestración del dic-
tador militar Pérez Jiménez en 1958. A la CTV
se le asignó el rol de dique de contención de
las aspiraciones populares a través de la fun-
ción de mediación con la finalidad de alcan-
zar una paz laboral como vehículo de
gobernabilidad. Su misión era mantener pa-
sivos a los obreros venezolanos frente a un
modelo clientelar donde la concesión de al-
gunas reformas los tranquilizara. Igualmente
desde la cúpula adeca se le concedió al buró
sindical de esa organización política un lugar
especial y de allí la elección de Raúl Leoni
como candidato a suceder a Betancourt.
Sin embargo, el ingreso petrolero durante
el segundo gobierno del líder de Guatire no
era suficiente para distraer a los trabajadores
y fue necesaria la reducción de los salarios de
los empleados públicos por la popularmente
llamada "ley del hambre" impuesta desde Mi-
raflores. El ente sindical cumplió el papel de
sedar a la gente disgustada ante un sacrificio
semejante mientras a los empresarios se les
subsidiaba.
La izquierda nacional pretendió dividir a
la cúpula sindicalera luego de la acción de las
bandas armadas adecas y los cabilleros del
mencionado buró sindical amén del llamado a
la insurrección para derrocar al gobierno su-
cedáneo de la dictadura perezjimenista. Crea-
ron una formación paralela, la Central Unita-
ria de Trabajadores de Venezuela, con las
mismas perspectivas economicistas de sus pa-
res y devino en un ente reducido a su más mí-
nima expresión. Además, la fuerza del Estado
y de los empresarios siempre apuntaló a los ca-
chorros oficiales.
La CTV se enrumbó en una economía ba-
sada en la sustitución de importaciones don-
de el Estado tenía un espacio relevante pues
aparte de la creación de la burocracia oficial
se engendró una matriz industrial funda-
mentalmente dirigida desde la entidad públi-
ca. Los personeros del mundo sindical eran
intermediarios obligados tanto en el sector
gubernamental como el privado.
La ingesta petrolera imprevista ocasiona-
da por la guerra del Yonkipur impulsó la idea
de efectuar ciertas dádivas para evitar futu-
ros conflictos sociales. La ley contra despidos
injustificados, las comisiones tripartitas cali-
ficadoras de la ruptura de la relación laboral,
la participación de los sindicatos en los ins-
titutos autónomos y las empresas del Estado
y la apreciación general de que los trabaja-
dores eran tomados en cuenta, matizaban el
desastre populista cuyo devenir trágico se
perfilaba.
Empero, varias circunstancias se atravesa-
ban en el firmamento de las estructuras re-
formistas del área trabajadora. Primero, la
corrupción galopante de los principales repre-
sentantes de las federaciones más connotadas
y de los integrantes del comité ejecutivo de la
conocida organización sindical. Igualmente, el
accionar de un grupo financiero alrededor del
Banco de los Trabajadores fue la guinda de la
torta. El desprestigio de ellos generaba el mie-
do de los obreros porque la venta de contra-
tos colectivos y la colaboración patronal fue
palmaria. Era un hecho público y notorio pero
inherente al esquema clientelar y a la des-
composición del país.
En segundo término, la economía globali-
zada comenzó a expandir en Venezuela el sec-
tor servicios y la necesidad de prescindir del
factor trabajo y por ende, la sindicalización
fue cada vez menor. La orientación del capi-
talismo acelerado luego de la caída del Muro
de Berlín pasaba necesariamente por el proceso
de exclusión social típico de una concepción
fundada en el empleo de la tecnología y los me-
canismos de reingeniería para simplificar la re-
ducción de nóminas en múltiples niveles, en
especial en el de mayor crecimiento hoy, el fi-
nanciero y telecomunicaciones.
En tercer lugar, en la época de los noven-
ta surgió un movimiento masivo inédito en el
país promocionando la participación, muy dis-
tante de la burocratización de los jerarcas de
la central. Con la asunción de Chávez hubo un
reacomodo de los factores de poder y el sindi-
cal no formaba parte de ese nuevo esquema.
Los administradores de la violencia del Esta-
do, la banca internacional, las empresas glo-
balizadas y la imagen del caudillo, son los
nuevos actores en el rediseño de continuación
de la democracia representativa.
Sustraídos de la reformulación del esquema
de dominación venezolano, no le quedó otra
opción que formar parte de la fracasada opo-
sición y la acompañaron en las aventuras de
la huelga patronal de diciembre de 2001, de la
tentativa golpista del 11 de abril de 2002, la
huelga petrolera de finales de este mismo año
y en la campaña del referéndum revocatorio.
Con ese antichavismo trasnochado los mafio-
sos sindicales terminaron de construir su pro-
pia tumba.
La proximidad del Primero de Mayo es una
fecha propicia para reflexionar sobre el curso
cumplido por la CTV. De un importante agen-
te de la gobernabilidad ha pasado a ser un
despojo. No tan sólo por la deshonestidad de
sus dirigentes sino por la realidad del mundo
contemporáneo. Pero la mejor demostración
de su diáfana debilidad se aprecia al estar pre-
so su presidente y no haber podido hacer ab-
solutamente nada significativo para denunciar
su detención. Es increíble que el mayor repre-
sentante de una confederación sindical esté
en prisión sin haber objetivamente ninguna
presión para lograr su libertad.
La actual situación nacional la protagoni-
za un caudillo decimonónico y rural, acompa-
ñado de una variopinta coalición con meras
funciones electorales pero con un criterio cla-
ro de la militarización de la sociedad venezo-
lana, la promoción de las transnacionales
energéticas y del sector financiero y una paz
social buscada con los petrodólares asisten-
cialistas, acompañadas de la nueva versión de
las cívicas bolivarianas en el rubro sindical, la
Unión Nacional de Trabajadores-UNT. Este car-
tabón sindical está erguido sólo por la inter-
vención del Estado porque no tiene base ni
dirigentes de reconocido liderazgo.
La flexibilización laboral lograda con las
cooperativas oficiales y los contratos tempo-
rales y la precarización de la vida mimetizada
con las misiones, son las condiciones reales
existentes en nuestra vida cotidiana. Con una
economía informal creciente y la exclusión so-
cial en práctica, el trabajador se convierte en
un privilegiado. Así será de salvaje el capita-
lismo actual que un asalariado formal forma
parte de sus preferidos. Y todavía hay quienes
piensan en la clase obrera como el sujeto his-
tórico privilegiado del cambio revolucionario.
Internacional
Huelga de los trabajadores del transporte
en Teheran.
Una valerosa y dura lucha ...................... 19
cnt
n°324 junio 2006
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Confederación de Trabajadores
de Venezuela: cadáver insepulto
Hablar de la CTV es referirse a un organismo en vías de extinción. La otrora potente
confederación de trabajadores y de sindicalistas todopoderosos parece ser cosa del
pasado. Estamos presenciando los estertores de la agonía de una entidad incapaz de
detener su ostensible y rápido declive debido a multiplicidad de factores incidentes en
su presente apoplejía.
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Los compañer@s de la redacción de El Libertario, nos han hecho llegar una serie de artículos que pueden servir para entender un poco mejor la
compleja realidad laboral de Venezuela, de sus organizaciones sindicales y de quienes se presentan como sus líderes y redentores. (estos mismos
artículos van a ser publicados en el número 47 de El Libertario, mayo-junio 2006. http://www.nodo50.org/ellibertario).
De un importante agente de la gobernabilidad, la
CTV, ha pasado a ser un despojo. No tan sólo por la
deshonestidad de sus dirigentes sino por la
realidad del mundo contemporáneo
Manifestación del 1º de Mayo en Caracas.
/ AGENCIAS