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J. del Valle-Inclán Alsina
T
ras cruzar la frontera francesa y
despedirse de su compañera Teresa
Mañé, que encaminó sus pasos
hacia Vilanova i la Geltrú donde sus
padres regentaban una fonda, Juan
Montseny llega a Madrid el día 28 de noviem-
bre de 1897 portando documentación falsa a
nombre del más famoso de sus numerosos seu-
dónimos, con un cargamento de denuncias y
testimonios manuscritos de varios presos tor-
turados en Montjuïc.
Una vez instalado en una pensión de la calle
de la Victoria, Federico Urales se encaminó a la
cercana redacción de El Progreso, en la Red de
San Luis. Estaba al frente de la misma un joven
llamado Alejandro Lerroux que hasta unos
meses antes había dirigido otro periódico repu-
blicano, El País, del que se había separado para
hacerse cargo de la nueva cabecera que giraba
en la órbita del doctor José María Esquerdo y
Zaragoza. Embutido en una levita que había
adquirido durante su destierro en Inglaterra y
tocado con una chistera, se presentó ante
Lerroux para proponerle la realización de una
campaña de prensa a favor de los "condenados,
fusilados y martirizados en Montjuich, todos
inocentes"; Lerroux se mostró dubitativo ante
el ofrecimiento, remoloneó al principio pero
acabó por prometerle que trataría el tema con
el consejo de administración del periódico.
Sobre el primer encuentro entre ambos
tenemos dos versiones: la que nos ofrece el
futuro "gerente" de La Revista Blanca en el
segundo tomo de su trilogía titulada Mi vida y
la que publicó el mismo Lerroux en Mis memo-
rias
, según la cual Urales se presentó en el
periódico acompañado de José Martínez Ruiz,
el futuro Azorín, que ya era redactor del
mismo; es probable que así fuera porque Urales
pudo disponer de la dirección de Martínez Ruiz
después de publicar el 29 de abril de 1897 un
artículo en El País sobre la impresión que le
había causado una noticia de prensa sobre su
Charivari. Crítica discordante, escrito que gran-
jeó odios africanos al entonces anarquista José
Martinez Ruiz, o bien se la pudo agenciar gra-
cias a la intervención de un amigo común lla-
mado Ernesto Álvarez, director que fue del
periódico anarquista madrileño La Idea Libre.
En la versión de Urales, éste se presenta en
solitario ante el director de El Progreso. Sea
como fuere, el caso es que Lerroux no acaba-
ba de tomar una decisión al respecto y a Urales
le urgía una respuesta para tomar alguna deter-
minación, aguardar un poco más en Madrid o
regresar a Cataluña e iniciar desde allí la cam-
paña que tenía en mente, diseñada durante
los días de exilio en Londres. Pasaban los días,
y Lerroux no daba señales de vida. La bolsa de
Urales menguaba proporcionalmente a las
demandas de su patrona y hubo de empeñar un
alfiler de corbata que le había regalado un
amigo de su ciudad natal, Reus, el día de su
boda civil con Teresa Mañé, y un impermeable
que había comprado cuando vivía desterrado en
Londres, y, aunque Lerroux le había prestado
20 duros, su situación económica era de penu-
ria. Mientras aguardaba noticias del director
de El Progreso, Urales visitó sin éxito otras
redacciones para ofrecer los documentos y tes-
timonios sobre las torturas infringidas a los
presos de Montjuïc pero, por unas u otras razo-
nes, la historia no interesaba, era agua pasada
o podía espantar lectores y anunciantes.
El cielo se abrió para Urales cuando a media-
dos del mes de diciembre de 1897, Lerroux le
comunicó que "desde el primero de enero que-
daba admitido como redactor de El Progreso
con un sueldo de cien pesetas y de inmediato
el periódico iniciaría la campaña prorevisión
del proceso que condenó a muerte a varios
anarquistas inocentes y envió a prisión a dece-
nas de presuntos colaboradores en el atentado
Del engaño a la vergüenza.
La trampa del Feminismo ........................................... 22
Como ser antinacionalista y no morir en el intento ..... 23
Opinión
cnt
n°319 enero 2006
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200
En 1987 comenzaba un movimiento social y político que reuniría a
diferentes colores y culturas, desde el republicanismo con todos sus
matices, pasando por los anarquistas hasta llegar al mismo Partido
Socialista; sus banderines de enganche fueron la revisión del
proceso de Montjuïc, la liberación de los presos que, por uno u
otro motivo, continuaban encarcelados, y la rehabilitación de la
memoria de los compañeros fusilados, inocentes como eran de
aquel crimen.
Se presentó ante Lerroux para proponerle la
realización de una campaña de prensa a favor de
los "condenados, fusilados y martirizados en
Montjuich, todos inocentes"
Federico Urales
(Juan Montseny)
(Reus, 1864 - Salon, Dordogne, 1942) Anarquista español. Sindicalista y maestro, casó con
Soledad Gustavo (Teresa Mañé). En 1896, acusado en el proceso de Montjuïc, fue desterrado.
En 1897 regresó a Madrid y fundó las revistas La Revista Blanca y Tierra y Libertad, a la vez
que intentó reorganizar la federación regional. En 1905 se trasladó a Barcelona, donde escri-
bió novelas populares (colecciones La novela libre y La novela ideal), retomó la publicación
de La revista blanca, y fundó el semanario El luchador.
Padre de Federica Montseny, (1905-94) quien empezaría de muy joven su colaboración en
La Revista Blanca, que dirigían sus padres, y escribió varias novelas. Federica pasaría a for-
mar parte del comité peninsular de la FAI en 1936, y ese mismo año, luego de producirse el
alzamiento franquista, aceptaría formar parte del gobierno de Largo Caballero como ministra
de Sanidad (noviembre 1936-mayo 1937).
Urales en Madrid
La campaña pro-revisión del proceso de Montjuïc
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