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A. Rodríguez
Desde la semana anterior, ya habían saltado las
alarmas en el centro de control de huracanes
en Miami, sobre la posibilidad de que esa tor-
menta ganara, en su tránsito por el Atlántico,
fuerza y llegara a afectar a las islas. Sin em-
bargo, nadie hizo caso a los avisos.
Por la mañana del lunes, ya los cielos es-
taban muy cubiertos que presagiaba fuertes
precipitaciones, cosa que, por suerte, no ocu-
rrió. A estas alturas, ya no había dudas de
que la tormenta pasaría por las Canarias, co-
menzando las prisas de las instituciones o, al
menos, de algunas instituciones. Se declaró a
media mañana la alerta en los centros educa-
tivos, solicitando a los padres que acudieran
a buscar a sus hijos; sin embargo, tales eran
las improvisaciones que, muchos colegios re-
cibieron el aviso a través de correo electróni-
co que, obviamente, la mayoría no leyó en el
momento, teniendo los directores que poner-
se en contacto directamente con la Conseje-
ría de Educación ante las reiteradas llamadas
de los padres. Esta situación provocó que mu-
chos centros educativos no quedaran desalo-
jados hasta varias horas después, cuando se
hizo el llamamiento a través de los medios de
comunicación.
Pero la alerta era sólo para los colegios pues,
ni la propia Universidad ni el resto de trabaja-
dores fueron avisados de la situación de peligro
que se avecinaba, a pesar de que ya se dejaba
sentir la tormenta en El Hierro y La Palma.
Sobre las 7 de la tarde, en la zona de San-
ta Cruz, las rachas de viento comenzaron a co-
ger velocidad. Rápidamente se produjeron
cortes de luz que finalmente se transformaron
en un apagón generalizado, dejando incomu-
nicados a miles de hogares pues no estaban
preparados para esta situación. Nadie sabía lo
que estaba sucediendo pues no tenían televi-
sión al tiempo que la inmensa mayoría de las
emisoras de radio dejaron de emitir; aquellas
pocas que tenían grupos electrógenos propios,
una o dos, en torno a las 10 de la noche, co-
menzaron a radiar comunicados del centro de
emergencias sobre la necesidad de permanecer
en casa como medida de seguridad, algo, has-
ta cierto punto paradójico pues más de un tra-
bajador se había quedado encerrado en su em-
presa, como ocurrió en los centros comerciales
de Ikea, Al Campo, Carrefour o El Corte Inglés,
pues la dirección de la misma mantuvo abier-
tas las tiendas como si nada ocurriera. El caso
más destacado por las improvisaciones que rei-
nó ese día fue el del ferry que une la isla de
Tenerife y La Gomera que salió de puerto a las
2 de la tarde pues las autoridades portuarias no
tenían ninguna notificación de la tormenta.
Finalmente el buque se encaminó hacia el puer-
to de Santa Cruz, en donde no pudo atracar
hasta por la mañana pues el navío J.J. Sister
había roto amarras, chocando contra un re-
molcador en la ribera del muelle y hundiéndo-
lo como un barquito de papel.
Con el paso del tiempo, la tormenta fue re-
mitiendo, dejando un paisaje desolador y, lo
que parecía más demencial, sin que ni el Ca-
bildo de Tenerife ni el Gobierno Autonómico
hubieran declarado la alerta, a pesar de los 7
muertos que había provocado los vientos (1
persona en Lanzarote y 6 más en alta mar al
naufragar la patera en donde navegaban). Mu-
chos trabajadores, cuyos hogares sufrían la fal-
ta de luz, cuando no desperfectos mayores, se
vieron obligados a acudir a sus puestos de tra-
bajos al día siguiente pues sólo se había emi-
tido un comunicado conjunto de los
ayuntamientos de Santa Cruz y La Laguna, en
donde se recomendaba no acudir al trabajo si
no era "estrictamente" necesario (quedaba en
manos de los empresarios decidir si se traba-
jaba ese día o no). Esta "desidia" de las auto-
ridades políticas dio lugar a una situación
surrealista: una ciudad completamente para-
lizada por la falta de fluido eléctrico, al tiem-
po que sus autopistas se encontraban
completamente congestionadas por el tráfico
rodado de los ciudadanos que acudían a sus
puestos de trabajos. Con árboles caídos, ele-
mentos de las fachadas en equilibrio inestable
y carreteras cortadas, muchas personas co-
rrieron serio peligro ante la negligencia de los
políticos que no fueron capaces de tomar la de-
cisión de declarar la alerta y evitar los des-
plazamientos innecesarios.
A lo largo de la mañana del martes 29, se
comienza a tener noticias de la situación en
Patrimonio sindical histórico. La CNT denuncia
públicamente al Ministerio de Trabajo....................... 14
Memoria histórica. Entrevista a la Asociación por la
Memoria Histórica de Arucas...................................... 15
Actualidad
cnt
n°319 enero 2006
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Tormentas en el paraíso
Con el paso del tiempo, la tormenta fue remitiendo,
dejando un paisaje desolador y sin que ni el
Cabildo de Tenerife ni el Gobierno Autonómico
hubieran declarado la alerta
El día lunes 28, Canarias sufrió los coletazos de la tormenta tropical "Delta", formada días antes en torno a las
Azores.Este fenómeno, de carácter natural, ha puesto de manifiesto la incapacidad de la clase política en el
Archipiélago, muy presta en servir a los intereses más directos de los grupos empresariales que de cumplir con sus
funciones, si es que alguna vez un político ha tenido otra función además de la de servir a los distintos grupos
empresariales.
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Desperfectos ocasionados por la tormenta "Delta" a su paso por las Islas Canarias.
/ AGENCIAS