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Entrevista
cnt
n°317 noviembre 2005
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M. G. Blázquez / M. A. Fernández
E
l nuevo Comité Nacional y él, como
secretario, es lo que quieren apor-
tar fundamentalmente con su tra-
bajo. Hacer ver a la organización
que hay medios, posibilidades de
hacer las cosas bien, resquicios para trabajar en
todos los campos y crecer en afiliación y, así,
transmitir algo de esperanza a la gente para
que siga creyendo que, en realidad, sí se pue-
de cambiar revolucionando las cosas. No sólo
hay historia que avale el futuro, sino presen-
te, ya que está convencido de que las ideas
anarcosindicalistas son las únicas que quedan
para seguir en el empeño de cambio social. To-
das las demás han sucumbido, se han traicio-
nado a sí mismas o, sencillamente, se ha
demostrado que no servían.
Asegura que cuando se instaló en Sevilla en
los años 80, después de los años de trabajo y lu-
cha en Madrid, ya tenía conciencia de la injus-
ticia social que va asociada al sistema como
norma y que sus planteamientos ya eran anar-
quistas. Como en broma, se nos escapa la pre-
gunta de ¿y ahora, tantos años después? Y ni se
inmuta para responder "sigo siendo anarquista".
El trabajo llevado a cabo en Sevilla, las huel-
gas ganadas y la manera de reforzar el sindi-
calismo son un ejemplo de lo mucho que se
podría hacer en todos los lados. El éxito, en
cualquier caso, considera que no hubiera sido
posible sin el entusiasmo incondicional y el
trabajo de los compañeros que han sabido man-
tener en pie a la organización en años tan com-
plicados, cuando el movimiento anarquista y la
CNT han estado casi olvidados: "Siento orgullo
por estos compañeros y compañeras que se han
mantenido fieles en los años difíciles. Ellos han
posibilitado que ahora llegue gente nueva, que
retoma la lucha y las ideas. Gracias a ellos em-
pezamos de nuevo a movernos".
¿Cómo llegaste a estas ideas, tenías refe-
rencias del pasado?
Al mismo tiempo que empecé a aprender a leer
y a escribir, comencé a leer la historia del mo-
vimiento obrero. Me cautivó el pensamiento
obrero anarquista, fue con el que más me iden-
tifiqué. Después hacíamos reuniones para es-
tudiar la historia. Veíamos las ideas del
marxismo, estudiábamos a Anselmo Lorenzo,
analizábamos la Primera Internacional... Me
cautivó el movimiento anarquista. Tanto es así
que empecé a luchar por esta idea, seguí lu-
chando y espero seguir haciéndolo.
Antes del actual, ¿has ocupado otros cargos
representativos de la CNT?
El último, en el año 2003, que fui secretario de
la CNT de Sevilla. Más o menos cuando empe-
zó a despuntar el sindicato con la huelga de To-
mares. Confluimos un montón de gente de CNT
y nos planteamos cambiar la forma de funcio-
namiento del sindicato. El sindicato no lo en-
tendemos como estar esperando a que vengan
los trabajadores. Sino que hay que ir a buscar
los conflictos a la calle. La acción de la CNT
debe estar ahí, su fuerza y su vida están en el
tajo: no podemos quedarnos en los sindicatos
como si fueran monasterios, en cuatro pare-
des donde guardamos la esencia de la actividad.
Cambiamos el sistema, la forma, la dinámica de
funcionamiento. Fuimos a las fábricas, a los ta-
jos, a las 6 de la mañana, a la hora que fuera.
Exactamente empezamos a hacer lo mismo que
hacíamos en los años 70 del siglo pasado. Co-
ger e ir a los tajos, a repartir periódicos, infor-
mación, propaganda. Debemos ir a ofrecer
nuestra solidaridad y nuestra lucha.
Dices que volvisteis a empezar como hace
más de 30 años. ¿Todo este tiempo no ha ser-
vido para nada, estamos como al principio?
Un poco sí. Tengo que decir que yo en el año
84 me alejé de la CNT, después de años de tra-
bajo y militancia. Me paré un poco a pensar
después de que mi vida, mi proyección perso-
nal, mi trabajo, había sido el anarquismo y la
CNT. Pensaba en si mi lucha servía para algo
cuando nos estábamos peleando entre noso-
tros mismos. Pensé que no luchaba contra el ca-
pital, ni contra el Estado, ni contra la
monarquía, ni contra nada. Algunos se iban de
la CNT por diversos motivos, porque querían
participar en elecciones, porque querían par-
ticipar de los privilegios del sindicalismo oficial
que se estaba fraguando entre los gobiernos y
el Estado. Ante la continua lucha entre com-
pañeros en las asambleas, en las manifesta-
ciones, en los sindicatos, yo no me encontraba
a gusto ni como trabajador ni como persona.
Me quedé fuera aunque seguí manteniendo mis
ideas anarquistas, seguí luchando solo, en te-
mas culturales, en asociaciones de vecinos y
de parados. En Sevilla y en otros lugares. Ha-
cia el año 2001 mi hija Libertad se afilió a la
CNT y empezó a convencerme de que volviera.
Que ahora siga trabajando por lo mismo se lo
debo mucho a ella.
Las dudas de un principio por acoger el Co-
mité Nacional parece que se han cambiado
por la ilusión de contribuir a que la CNT
crezca.
Al principio, nosotros no queríamos coger nin-
gún comité. Estábamos metidos en un proyec-
to de trabajo anarcosindical y lo que queríamos
era crecer, estar presentes en los conflictos y que
la gente supiera que la CNT y el anarcosindica-
lismo están vivos. Que la organización nos en-
cargara formar el Comité Nacional nos creó
algún problema porque eso suponía que una
serie de compañeros se iban a perder para la Fe-
deración Local. Después de dos asambleas y por
nuestra responsabilidad militante pensamos que
no podíamos rechazar el mando de la Organi-
zación. Desde el principio tuvimos claro que
tenía que ser un equipo para trabajar. No ca-
ben los dirigismos, ni personalismos, ni prota-
gonismos de ningún tipo. El equipo de trabajo
se ha creado con compañeros de otros sitios
cercanos a Sevilla para no cargar a esta Fede-
ración Local con todo el peso. Nuestra idea bá-
sica al formar este equipo es intentar acercar a
la CNT nuestra propia experiencia de trabajo. Es
decir, hacer ver a la organización que el obje-
tivo principal de la CNT es tener sindicatos fuer-
tes que tengan posibilidad de imponer al
sistema nuestros planteamientos, nuestra ide-
ología, nuestras tácticas, nuestras finalidades.
¿Creéis que seréis capaces de conseguirlo?
A nivel personal tenemos mucha ilusión. Somos
trabajadores, mujeres y hombres de la CNT. Y
lo fundamental para nosotros es sacar a la or-
ganización del cerramiento interno que tiene
y que se abra hacia los problemas del trabajo,
que sea capaz de crear expectativas. Creo que
nuestro futuro es bueno. Hoy día, en España,
es el único sindicato que transmite una acción
fuera de los medios del sistema. Debemos ha-
cérselo ver a los trabajadores, que la CNT es
una alternativa real. Pero antes, si nosotros no
somos fuertes ni somos capaces de transmitir
esa ilusión a nosotros mismos, a todos los com-
pañeros, a todos los afiliados, no habremos
cumplido los objetivos.
¿Qué cosas se deben hacer en la práctica
para verlos cumplidos?
Bien; primero, la CNT debe entender que el sin-
dicato no es una casa okupa, no es un grupo
de afinidad, no es un edificio, es un local para
hablar, para organizar, para crear, para formar
y para hacer acciones en la calle, en el traba-
jo. Es la idea fundamental que nosotros que-
remos transmitir: ser capaces de que los
sindicatos estén bien organizados. Que cuan-
do un trabajador llegue a un sindicato de la
CNT tenga ya la idea de que es un sindicato di-
ferente, que está organizado, que tiene prepa-
ración, que tiene una jurídica, que practica la
acción sindical, cursos de formación anarco-
sindicalista, que la gente sepa qué es la acción
directa o por qué nosotros estamos contra el Es-
tado, contra la monarquía, por qué no somos
un sindicato comercial como los demás. La CNT
quiere cambiar la sociedad porque tiene ideas,
porque tiene historia. Y porque tenemos una
ideología basada en el anarquismo y el sindi-
calismo revolucionario. Nosotros hemos empe-
zado con mucha ilusión, con muchas ganas de
hacer cosas. Espero que con la colaboración de
todos los afiliados y afiliadas se pueda conse-
guir. Y de todos los sindicatos, de todas las re-
gionales. De hecho, todo el mundo nos está
apoyando, creo que ven que en esta situación
en la que nos movemos tanto a nivel interno
como externo genera ilusión. Vamos a intentar
trabajar para activar nuestras ideas, para acti-
var la acción sindical, la recuperación de nues-
tro patrimonio, activar la informatización de los
sindicatos, que tengamos información directa,
fluida, clara. Tenemos que recuperar también
la memoria histórica. Que cuando hay espacios
que son de la CNT, de nuestra historia y cuan-
do otros la están manipulando o incluso lle-
vando como bandera, se sepa que esa es nuestra
historia. Si no estamos en esos sitios, donde te-
nemos que estar, otros se aprovechan, la uti-
lizan y la desvirtúan. Este Comité Nacional, sin
ser dirigentes, sí quiere ser motivador, hilo con-
"Tenemos que hacer
ver a los trabajadores
que la CNT es una
alternativa real"
Es de agradecer que cuando vas a entrevistar a alguien te transmita sólo optimismo y entusiasmo desmedido. Incluso
con lo que está cayendo. Rafael Corrales tiene ambas cosas a flor de piel y, aunque dice que no sabe hablar, hila fino y
va desenrollando el carrete de corrido sobre todo lo que ha sido su vida y espera que lo siga siendo, la lucha por otro
mundo que debe estar en éste y que debe pasar por la realización de las únicas ideas que cree válidas para
desenmarañar tantas complicaciones como acarrea una sociedad injusta: las del anarcosindicalismo. Que pasan
necesariamente por el fortalecimiento de la Confederación Nacional del Trabajo.
El trabajo llevado a cabo en Sevilla, las huelgas
ganadas y la manera de reforzar el sindicalismo
son un ejemplo de lo mucho que se podría hacer
en todos los lados
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Entrevista con Rafael Corrales, secretario general del Comité Nacional