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J. Legido
Delegado de la S. S. de CNT en CATsa -Málaga
Hace tan solo unos meses que se firmó el III
Convenio Colectivo estatal del sector, y eso te-
niendo en cuenta el retraso causado por casi
año y medio de movilizaciones. Eso explica en
parte la precariedad laboral que padecemos, y
el hecho de considerar el telemarketing como
una actividad temporal a espera de algo me-
jor, y no como una carrera profesional a me-
dio y largo plazo. Y no es de extrañar. A la
escasa retribución económica (¿alguien está
contento con lo que cobra?) se añaden una
agobiante presión por parte de la empresa, El
Gran Hermano que todo lo escucha, y un ín-
dice de temporalidad sonrojante. Eso cuando
no hablamos directamente de trabajadores con-
tratados por ETT que prestan sus servicios unos
meses para compañías-tapadera que a su vez
son subcontratas de las grandes empresas de
este país, miembros algunas del selecto Ibex-
35: Telefónica, Gas Natural, Sogecable.
Quizá sea ese uno de los aspectos menos co-
nocidos del negocio: la práctica por parte de
la empresa `matriz', por ejemplo Sogecable, de
crear una empresa fantasma, por ejemplo CAT-
sa, que supuestamente bajo contrato mercan-
til le va a gestionar su Servicio de Atención al
Cliente o `Call Center'. Con esta jugada Consi-
guen aplicar un Convenio paupérrimo como
es el de Telemarketing en lugar del propio. Por
supuesto no es una práctica exclusiva del sec-
tor, pues lo malo abunda. Pero sí se puede afir-
mar que cuando usted llama a Amena, Repsol,
Iberia o cualquier otra compañía importante
va a hablar con una persona que no está con-
tratada por la empresa matriz, sin excepciones.
A partir de ahí se entiende perfectamente los
desaguisados que se producen, por ejemplo,
para dar de alta una línea ADSL. Precariedad
laboral es igual a pésimo servicio al cliente.
Pero por si eso fuera poco en nuestro caso,
CATsa, se da una circunstancia aún más san-
grante. El terreno donde se ubica la Delegación
de Málaga de la empresa, sito en el rimbom-
bante Parque Tecnológico de Andalucía, fue
cedido gratuitamente por la Junta de Andalucía
a cambio de que se contratara un número de-
terminado de personas con carácter indefini-
do. Si tenemos en cuenta que la duración
media de la jornada en nuestra empresa está
alrededor de las 30 horas semanales y de que
el sueldo neto es de menos de 600 mensua-
les, podemos calcular el costo de un despido
improcedente: migajas. Y menos aún será si
prospera la enésima Reforma Laboral del `so-
cialista' Solbes. De hecho en nuestra empre-
sa han sido despedidos en lo que va de año
unos 30 compañeros. La empresa reconoce, en
un alarde de cinismo, el despido improceden-
te, les paga y a la calle. ¿Harían lo mismo si el
Convenio Colectivo que se nos aplicara fuera
el de Sogecable? Difícil, pues el despido les
saldría por el doble.
Sociología de un rebaño: teleoperadores y
teleoperadoras.
¿Por qué los y las teleoperadoras pasamos por
el aro? En este punto quizá sí se debería ma-
tizar la situación del telemarketing en España
respecto de la realidad de CATsa ­ Málaga. Un
año y tres meses de movilizaciones demues-
tran que el conjunto de trabajadores del sec-
tor no estábamos de acuerdo con nuestra
situación laboral y queríamos mejorarla. Otra
cosa es que lo hayamos conseguido con el con-
venio firmado por los inefables CC.OO. y UGT.
Dichas movilizaciones se secundaron en Mála-
ga, "ma non tropo". Lo cierto es que la planti-
lla de CATsa-Málaga, en líneas generales, ha
demostrado su mansedumbre, conformismo o
pasotismo, según se quiera ver. Y no es de ex-
trañar si atendemos a la composición de la mis-
ma. Básicamente se nutre de tres `perfiles':
mujeres (separadas o no), recién licenciados
y/o opositores y profesionales que no encuen-
tran trabajo en su sector y de momento tienen
que colgarse los cascos. Quizá lo más preocu-
pante de esta radiografía es que ya no se pue-
de hablar de estudiantes que aprovechan para
trabajar unas horas y pagarse sus vicios. Esta-
mos hablando de abogados, pedagogos, filólo-
gos, historiadores... que se acaban de licenciar
y que no encuentran trabajo, y quizá nunca lo
encuentren, en su especialidad, y no tienen
más remedio que trabajar en el sector del Te-
lemarketing. A este grupo se le puede añadir
el ingente número de contratados por ETT,
mano de obra en su mayoría sumisa y pasota,
toda una garantía para la empresa.
Esta procedencia, unida a la realidad labo-
ral de Málaga, ya de por sí precaria, explica el
por qué los compañeros y compañeras hacen
oídos sordos a las llamadas a movilizarse: las
mujeres, muchas con cargas familiares, casi se
pueden dar por satisfechas con un empleo con
un buen horario, donde se pueden quedar em-
barazadas sin que les echen y en el que cobran
lo mismo que un hombre. Triste pero cierto. Los
jóvenes aprovechan las mañanas o las tardes
para estudiar unas oposiciones y salir del pozo,
y el resto de gente está de paso, no quiere
líos. Y además, ¿si nos despide la empresa qué?
Pues a la obra, a servir copas o al comercio. Ese
es el tejido industrial de Málaga.
La Sección Sindical de C.N.T. en CATsa-Ma-
laga.
El pistoletazo de salida a la actividad sindical
alternativa al Comité de Empresa, monocolor
de CC.OO., comenzó con la publicación de la
Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de
Madrid que daba la razón a ocho trabajadores
de CATsa-Madrid y les reconocía como emple-
ados de Sogecable. A raíz de la publicación de
la sentencia, recurrida al Supremo por la em-
presa, aparecen las Secciones Sindicales de CGT
y de CNT, en paralelo a las primeras denuncias
de trabajadores del centro de trabajo de Mála-
ga, siguiendo el camino iniciado por los com-
pañeros de Madrid.
El segundo elemento dinamizador de la ac-
tividad sindical fueron las movilizaciones a ni-
vel estatal para conseguir un III Convenio
Colectivo lo menos malo posible, y en concre-
to, el cobro de los atrasos. En esa coyuntura
los ánimos estaban bastante encendidos, y se
llegó a una fructífera colaboración entre el Co-
mité de Empresa de Málaga (CC.OO.), CGT y
CNT, que culminó con el sometimiento en
asamblea de una convocatoria de huelga que
afectaba al centro de Málaga. Lo que a conti-
nuación sucedió fue lo de siempre: el "apara-
to" de CC.OO. hizo presencia en el centro,
arrastrando al Comité de Empresa a hacerle el
juego a la empresa. Y las alternativas, CGT o
CNT no tuvimos la fuerza ni el predicado sufi-
ciente para impedir las sucesivas maniobras y
mentiras que han llevado a la situación actual,
de absoluto pasotismo y desmovilización. Eso
sí, los atrasos se cobraron, pero no gracias a
ningún acuerdo firmado por el Comité de Em-
presa, sino por la unión puntual de todos los
trabajadores de Málaga.
Después vino la huelga coincidiendo con el
Barça-Madrid, de desigual seguimiento: éxito
rotundo en Madrid, media entrada en Málaga.
Y ahí topamos con los dos escollos que obsta-
culizan la consecución de mejoras para el con-
junto de CATsa: la absoluta falta de
coordinación entre los centros de trabajo de
CATsa en Madrid y en Málaga, y el vergonzoso
sabotaje por parte del Comité de Empresa de
Málaga de cualquier iniciativa ajena a ellos.
Esta situación ha llegado al extremo de ver
como el Comité de Empresa de Madrid (com-
puesto, entre otros, por CC.OO.) convocaba la
huelga del Barça ­ Madrid mientras el Comité
de Empresa de Málaga (monocolor CC.OO.) no
sólo no la apoyaba, sino que enviaba un correo
electrónico a todos los trabajadores explican-
do sus peregrinos argumentos para NO secun-
dar la huelga, a la par que insinuaban que
nuestros puestos de trabajo estaban en peligro.
¿Y ahora qué?
La realidad actual es que en Madrid siguen las
movilizaciones en solitario, con lo que están
condenadas al fracaso. En Málaga el Comité de
Empresa va a sabotear cualquier huelga que se
convoque, y CGT no sabe/no responde. Y en
cuanto a nosotros, como casi siempre, a so-
brevivir. Nuestra actividad sindical es escasa.
Hoy por hoy se reduce prácticamente a la pá-
gina web http://cntcatsa.mine.nu y poco más.
Tenemos unas cuantas cuestiones en los juz-
gados, como son el cobro del Plus de Gestor
para compañeros que reclaman deudas y de-
volución de equipos descodificadores. Pero la
lucha sigue y esto no ha hecho más que em-
pezar.
Se multiplican los Expedientes de
Regulación de Empleo (EREs)
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Presencia de la CNT canaria
en numerosas luchas locales
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Sindical-laboral
cnt
n°317 noviembre 2005
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Telemarketing:
precariedad de guante blanco
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Estamos hablando de abogados, pedagogos,
filólogos, historiadores... que se acaban de
licenciar y que no encuentran trabajo, y quizá
nunca lo encuentren, en su especialidad
Nuestro oficio no es nuevo: es por lo menos tan antiguo como el teléfono, nuestra
herramienta de trabajo. Lo que sucede es que el telemarketing es un sector
recientemente regulado en España y en expansión en cuanto a su importancia.
El sector del Telemarketing, es uno de los más novedosos, y a la vez precarios, del crudo panorama laboral en el que nos toca pe-
lear. Debido a la reciente creación de varias secciones de CNT en empresas del ramo, desde la redacción del cnt hemos pedido a
los compañeros y compañeras que las integran que compartan con nosotros sus experiencias.