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Música. Reedición del libro de Ángel Sody sobre el
guitarrista Diego del Gastor........................................ 26
La Fundación Anselmo Lorenzo
ya tiene nuevo local
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Cultura
cnt
n°315 agosto-septiembre 2005
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J. Blasco
L
os sindicalistas estamos hartos de repe-
tir que la unión hace la fuerza. Nos
desgañitamos intentando conseguir
mejoras laborales en los tajos. Nos juga-
mos nuestros puestos de trabajo por
aquello que consideramos que compete a la dig-
nidad de los trabajadores. Nos tallamos un discur-
so que arrope a nuestros compañeros y les haga
saber que no estan solos. Nos contamos aquello
que nosotros mismos hemos dejado de ver. Nos
invaden sensaciones difícilmente explicables cuan-
do observamos que aquel que se hace llamar jefe
se endiosa y saca a flote lo peor de su ser: pre-
potencia, chulería, necedad, incompetencia, abuso,
robo... Y nos preguntamos, el porqué de tanta
aversión a su persona y su sistema.
Nos, hemos nacido oyendo de su figura en boca
de nuestros padres. Su sombra nos acompaña
cuando se hace tarde para ir a la cama, cuando
madrugamos. Cuando papá y mamá se encuentran
desgastados de energía y apenas si pueden ofre-
cernos un rato de juegos allá cuando éramos críos.
Y ya algo más crecidos, lo hemos sufrido en nues-
tro propio ser: Cuando no llegamos a la meta del
mes, cuando su salida no termina de arrancar.
Vos me mira perplejo si le hablo de sentimien-
to obrero. Vos desconfía de aquel jefe que le adula,
durará mientras siga callado. Vos me observa con
gratitud. Vos sabe que es vigoroso, pero el tiem-
po ha mermado su fuerza.
Nos y Vos hemos de estar juntos para evitar que
todo lo anteriormente escrito vuelva a ocurrir.
SALMOREJO DE BOQUERONES
INGREDIENTES:
700 g de boquerones
1 cebolla
1 pimiento rojo
1 pimiento verde
Vinagre
Aceite
Pimienta
Sal
Elaboración:
Freír los boquerones y reservar.
Asar los pimientos y la cebolla en el horno.
Pelar los pimientos, cortarlos en tiras y la
cebolla en juliana.
Desmenuzar los boquerones y juntarlos a los
pimientos y la cebolla.
Salpimentar. Añadir el vinagre y el aceite.
Germinal
S
i algún lector veraniego de este
comentario pasa por Vitoria no debe
dejar de darse un homenaje en la pas-
telería Goya situada en una céntrica
calle. La especialidad del comercio son
unos típicos bombones llamados "vasquitos y nes-
quitas" que, a granel o en cajas, se puede uno lle-
var y degustar. Si el lector es aficionado al
chocolate, pienso, no quedará defraudado. Valga
este consejo para refrescar los calores pasados y
por venir, con el comentario sobre la primera pelí-
cula que dirige el ya veterano actor Federico
Luppi: Pasos. Una historia que se desarrolla en
una ciudad vasca tras el fallido golpe militar del
23 de febrero de 1981. Tres jóvenes parejas de
amigos celebran el fracaso de los golpistas. Pasan
los meses, cada una elige su destino y, como el
país que cambia, ellos comienzan a no compartir
los mismos sueños. Sus pasos les llevan por dife-
rentes caminos. Los de ellos al ascenso social,
aunque sea a base del chantaje; la alcoholemia y
los malos tratos y la promoción económica a costa
de sus principios. Los de ellas a ser una "nesqui-
ta" típica; una víctima o a ir aislándose por man-
tener sus principios.
Antes de entrar en la sala, el amable acomo-
dador me advirtió de los malos comentarios que
había oído en boca de otros espectadores ante-
riores. Incluso me ofreció cambiar de película si
así lo deseaba. Cabezota como es uno, y curado
de espanto también, rechacé con amabilidad sus
sugerencias y entré en la sala que, como es cos-
tumbre desde hace un tiempo, estaba sumergida
en una semi-penumbra que hacía imposible leer
la hoja informativa sobre la película que había
cogido a la entrada. Pasada la hora y media larga
que tiene de duración salí perplejo: ¿cuáles habí-
an sido los motivos para que un gran número de
quienes habían visto Pasos salieran, como se dice,
utilizando la octava acepción del verbo recogida
en el DRAE, rajando de ella?
Realmente no es una película redonda, ni
siquiera se escapa a algunos tópicos. Pero de ahí
a tratarla como a una apestada hay un largo tre-
cho. Formalmente estamos acostumbrados a ver
mayores bodrios. Hay una más que correcta direc-
ción de actores. Aunque Ana Fernández continúa
imprimiendo la misma dureza a todos sus perso-
najes desde Solas. Luppi sabe lo que quiere y
cómo quiere decirlo. El guión de Susana Hornos,
mujer de Luppi, es sólido con diálogos que con-
siguen el objetivo que buscan. Fotografía, ves-
tuario, ambientación, sonido y los demás aspectos
que hacen que una película sea correcta, tampo-
co desmerecen. ¿Qué pasaba entonces para esa
oposición tan visceral, a menos que el amigo aco-
modador hubiera mentido como un bellaco?
De pronto pensé que quizás detrás del recha-
zo no hubiera sino la reacción de quienes no les
gusta que les digan, o recuerden, esas cosas que
todos sabemos cuando salimos de la ducha des-
nudos y nos miramos al espejo, pero que después
tapamos con las ropas de la adaptación a la "rea-
lidad". Este país tan moderno, tan de "izquier-
das", tan pagado de sí mismo, puede que no
soporte que se le recuerde qué eramos no hace
tanto y, sobre todo, qué deseábamos y, por lo que
parecía, estábamos dispuestos a dejarnos la piel.
A nadie nos gusta que nos recuerden nuestras
miserias, que nos dejen en pelotas en público. De
ahí que lo mejor que se podía hacer es ningune-
ar a la película. Una actitud que tiene numero-
sos antecedentes. Ahora me viene a la cabeza el
montaje de El retablo de las Maravillas de Boadella
que como repartía estopa tanto a Aznar, como a
González; a los fachas de los curas como a los
modernos de la cocina posmoderna. Algo pareci-
do también ocurrió con Octavia, la última película
de Basilio Martín Patino.
Pensar, sobre todo sobre uno mismo, es algo
incómodo y cansado. Además no asegura la gra-
tificación inmediata y abre dudas sobre el cami-
no que llevamos recorriendo. Si estas son las
razones que llevan a rechazar a Pasos, entonces
son las mismas para que este comentarista la
recomiende. Aunque sea en un cine de verano
organizado por una progresista institución esta-
tal, provincial o municipal, y comiendo un plato
de tomates aliñado, rematado con unos vasqui-
tos y nesquitas.
Vasquitos y nesquitas
cine
gastronomía
Nos y Vos
Pasos
Drama
Dirección:
Federico Luppi
Guión:
Susana Hornos
Montaje:
Guillermo S. Maldonado
Interpretes:
Ana Fernández, Alberto Jiménez, Susana
Hornos, Ginés García Millán, Eva Cobo, Fabián
Vena, Jordi Dauder, Pilar Rodríguez
Fotografía:
Hans Burmann
Música:
Leo Sujatovichr
Producción:
Pedro Costa y Angel Amigo
España, 2005
1 h 50 min
Este país tan moderno, tan de "izquierdas", tan pagado
de sí mismo, puede que no soporte que se le recuerde
qué eramos no hace tanto y, sobre todo, qué
deseábamos y, por lo que parecía, estábamos dispuestos
a dejarnos la piel