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Eduardo Galeano
Los bombardeos contra Afganistán y contra
Irak ¿no fueron, no siguen siendo, atentados
terroristas, que en el caso de Irak se repiten
día tras día? ¿No es siempre, o casi siempre, la
clase trabajadora quien pone los muertos en los
atentados y en las guerras? ¿No merecen el
mismo respeto y la misma compasión las víc-
timas de cualquier expresión del desprecio por
la vida humana? Sin comerla ni beberla, no
menos de tres mil campesinos fueron despe-
dazados por las bombas que buscaron, y no
encontraron, a Bin Laden en tierras afganas.
Y no menos de 25 mil civiles, muchos de ellos
mujeres y niños, fueron despedazados por las
bombas que buscaron, y no encontraron, las
armas de destrucción masiva en Irak, y por el
baño de sangre que sigue provocando la ocu-
pación extranjera del país. Si Irak hubiera in-
vadido a los Estados Unidos, anormalidad que
a nadie se le pasa por la cabeza, las víctimas
civiles serían, en proporción, trescientos mil
norteamericanos. Por los siglos de los siglos
resonarían en el mundo los truenos de seme-
jante horror. Como los muertos son iraquíes, rá-
pidamente se convierten en costumbre.
En 1776, la Declaración de Independencia
de los Estados Unidos afirmó que todos los
hombres son creados iguales, pero poquitos
años después la primera Constitución aclaró
el concepto: estableció que en los censos de po-
blación, cada negro equivalía a las tres quin-
tas partes de una persona. ¿A cuántas partes
o partecitas de una persona equivale, hoy día,
un iraquí? "Unos son más iguales que otros",
dicen que dicen.
Y dicen: "Otros vendrán que bueno te ha-
rán"
. El terror de Estado, fecundo papá de to-
dos los terrorismos, encuentra coartadas
perfectas en los terrorismos que genera. De-
rrama lágrimas de cocodrilo cada vez que la
mierda pega al ventilador y simula inocencia
ante las consecuencias de sus propios actos.
Pero no tienen de qué quejarse los dueños del
mundo: las atrocidades que cometen los faná-
ticos y los locos les brindan justificación y les
regalan impunidad.
"La mentira tiene patas cortas". A la vista
está: la mentira tiene patas larguísimas. Tan
larguísimas que corren a mucha mayor veloci-
dad que los desmentidos de los mentirosos.
Después de gritar a los cuatro vientos que
Irak era un peligro para la humanidad, Bush
y Blair admitieron públicamente que el país
que habían invadido y aniquilado no tenía ar-
mas de destrucción masiva. En las elecciones
siguientes, en Estados Unidos y en Gran Bre-
taña, el pueblo los recompensó reeligiéndolos.
"El crimen no paga": ya ni los refranes sa-
ben lo que dicen. El mundo gasta nada menos
que 2.200 millones de dólares por día, sí, por
día, en la industria militar, industria de la
muerte, y día tras día la cifra sube y sube. Las
guerras necesitan armas, las armas necesitan
guerras y las guerras y las armas necesitan
enemigos.
No hay negocio más lucrativo que el asesi-
nato practicado en escala industrial. Su in-
dustria derivada, la industria del miedo,
consagrada a la fabricación de enemigos, es
hoy por hoy la principal fuente de ganancias
de las empresas dedicadas al entretenimiento
y a la comunicación. En Hollywood ya no hay
película que no estalle, y sus guionistas agre-
gan sustos al susto: por si fuera poco el páni-
co terrestre, agregan las amenazas del terror
importado desde otros planetas.
La industria militar necesita producir mie-
do para justificar su existencia. Perverso cir-
cuito: el mundo se convierte en un matadero
que se convierte en un manicomio que se con-
vierte en un matadero que... Irak, país bom-
bardeado, ocupado, humillado, es la escuela
del crimen más activa en nuestros días. Sus
invasores, que dicen ser libertadores, han mon-
tado allí el más prolífico criadero de terroris-
tas, que se alimentan de la desesperanza y de
la desesperación.
"Al que madruga, Dios lo ayuda". ¿Madru-
gan los jefes guerreros? ¿Madrugan los exito-
sos banqueros? En realidad, el refrán exhorta
a levantarse tempranito a los humildes labu-
rantes, y proviene de los tiempos en que tra-
bajar rendía.
Pero en el mundo actual, el trabajo vale
menos que la basura.
De los dos motores del sistema universal
de poder, este sistema que se llamaba capita-
lismo allá en mi infancia, sólo funciona uno.
El estímulo de la codicia desapareció, al me-
nos para la mano de obra. Ya nadie tiene ni la
más remota esperanza de hacerse rico traba-
jando. Ahora los dos motores son el miedo y
el miedo: miedo a perder el empleo, miedo a
no encontrar empleo, miedo al hambre, mie-
do al desamparo.
Los sindicatos defendían a los trabajadores,
en tiempos que ahora parecen prehistóricos.
Las empresas multinacionales más famosas,
Walmarts y McDonald's, niegan sin el menor
disimulo el derecho obrero a la agremiación y
arrojan a la calle a quien cometa la osadía de
intentarlo. A los organismos internacionales
que velan por los derechos humanos, esta es-
candalosa violación no les mueve un pelo; y
el ejemplo cunde. El ninguneo de los sindica-
tos, o su prohibición lisa y llana, empieza a
ser normal.
El sindicalismo, fruto de dos siglos de lu-
chas obreras, está en crisis en todo el mundo,
como están en crisis todos los instrumentos
de defensa colectiva y pacífica de la gente que
vive de su trabajo, y que ahora, librado cada
cual a su suerte, sobrevive obligada a aceptar,
sí o sí, lo que los empleadores exigen: el do-
ble de horas a cambio de la mitad del salario..
Los sindicatos, debilitados, perseguidos,
poco pueden ayudar, y Dios tiene, al parecer,
otras ocupaciones. El presidente Bush lo ne-
cesita noche y día: es misión divina su pro-
yecto de conquista del planeta, y Dios guía sus
pasos. ¿Cómo se comunican? ¿Por mail, por
fax, por teléfono, por telepatía? Secreto de
Estado.
"A las armas las carga el Diablo". Este refrán
no se equivoca. Dios no puede ser tan jodido.
Ha de ser el Diablo el que carga las armas, o
al menos las armas de destrucción masiva, las
verdaderas, las que Irak no tenía, las que es-
tán reventando al mundo: los bombardeos de
mentiras de las fábricas de opinión pública;
las armas químicas de la sociedad de consumo,
que enloquecen el clima y pudren el aire; los
gases venenosos de las fábricas del miedo, que
nos obligan a aceptar lo inaceptable y con-
vierten la indignidad en fatalidad del destino;
la mortífera impunidad de los asesinos seria-
les elevados a la categoría de jefes de Estado;
y las espadas de doble filo de las grandes po-
tencias que multiplican, a la vez, la pobreza y
los discursos contra la pobreza, y al mismo
tiempo venden minas antipersonales y pier-
nas ortopédicas y desde los cielos arrojan mi-
siles y contratos de reconstrucción sobre los
países que aniquilan.
Nueva York, Madrid, Londres: el terrorismo ataca nuevamente.
Este fue el título principal de muchos diarios del mundo, en la edición que informó de
las explosiones que sacudieron a la capital inglesa. Reveladora coincidencia: no
mencionaron a Afganistán ni a Irak.
Refranes
cnt
n°315 agosto-septiembre 2005
Actualidad
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Atentados de Londres y cumbre del G8
Comunicado sobre las
bombas de Londres
Como anarquistas sociales y comunistas li-
bertarios, deploramos los horribles ataques,
a gente inocente, esta mañana en Londres.
Expresamos nuestra profunda simpatía a to-
dos los afectados por las explosiones. Con-
denamos el uso de violencia contra gente
corriente y los atentados con bombas, sean
islamistas o de cualquier otro signo.
Las acciones terroristas están completa-
mente en contra de cualquier lucha por la
libertad o sociedad justa y nunca ayudan a
los oprimidos en ninguna parte del plane-
ta. Por el contrario, la violencia contra ci-
viles es una herramienta de los Estados y
protoestados que golpea tan brutalmente
como aquellos a los que dice oponerse.
El gobierno británico, enviando soldados
británicos a matar y morir en Iraq y Afga-
nistán, ha hecho de todos nosotros un blan-
co para los terroristas, en su empeño por
incrementar beneficio y poder a expensas
de la gente corriente y trabajadora. Nosotros
estamos por un mundo donde la solidaridad
humana y la cooperación, reemplace a la
búsqueda de beneficios en una sociedad ba-
sada en la fuerza, y somos solidarios con
toda la gente que lucha contra la explota-
ción y la opresión en todas sus formas, des-
de la oposición a la ocupación en Iraq aquí,
hasta los que, en Iraq, se oponen tanto a las
fuerzas de ocupación como a los islamistas
ultrarreaccionarios a los que la ocupación
ayuda a crecer.
Nuestros pensamientos, hoy, están con
las víctimas de esta atrocidad y sus seres
queridos.
Grupo Libcom.org, www.libcom.org/
Federación Anarquista,
www.libcom.org/hosted/af
Secretariado de la IFA, www.iaf-ifa.org/
Class War (Guerra de Clases), www.class-
waruk.org
Grupo Solidario de Colchester, www.lib-
com.org/hosted/cag
Anarquistas de las Tierras Medias del
Oeste, www.wmanarchists.org
La Voz de Burnley, www.burnley.org.uk
Periódico Freedom (Libertad), http://fre-
edompress.org.uk
Soldidarity Federation de Preston,
www.solfed.org.uk
Pueblos como el de Irak sufren el terrorismo de los poderosos todos los días.
/ AGENCIAS