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Manuel Revuelta
M
edio año después de acabada ofi-
cialmente la guerra, la matan-
za prosigue. Hay tal vez una
sobredosis de información en la
que se entremezclan verdades,
medias verdades, mentiras o simplemente into-
xicaciones variadas, un amplio espectro que va
desde las mentiras soeces de un José María Aznar
o un George Bush y sus secuaces hasta críticas ati-
nadas y rigurosas. Conviene por ello distanciar-
se de los excesos de tanta malsana mercancía
informativa.
Sobre la ocupación colonial de Irak, el perio-
dista británico Robert Fisk recordaba recientemente
unas declaraciones de Lawrence de Arabia, que
encabezan este escrito, viendo como se desmo-
ronaba la primera ocupación británica de Irak ante
un ataque de guerrillas en 1920. De la actualidad,
señalaba también Fisk "cómo la sangre de los ira-
quíes, a los que estábamos tan desesperados por
"liberar" hace seis meses, ha desaparecido de toda
la retórica. Se cree que 20 o más iraquíes inocentes
mueren a diario en asesinatos, ataques de ven-
ganza, en puestos de control estadounidenses,
y nadie los está contando. No es de extrañar que
ahora los periodistas deben tener permiso expre-
so de las fuerzas de ocupación para visitar los hos-
pitales de Bagdad; quién sabe cuántos cadáveres
podrían encontrar en la morgue".
Frente al silencio oficial de los gobiernos y de
los medios de comunicación occidentales, la
organización norteamericana Irak Body Count está
llevando a cabo una investigación rigurosa y
contrastada de los muertos civiles iraquíes. Las
últimas cifras se mueven entre un mínimo de 7376
y un máximo de 9178 civiles iraquíes muertos duran-
te la invasión militar anglonorteamericana.
Frente a esa matanza velada de iraquíes, los
medios de comunicación han aportado en cam-
bio una pormenorizada contabilidad de los muer-
tos entre las tropas invasoras y la creciente
preocupación por esas cifras.
Según el Washington Post del 2 de septiem-
bre, el número de "heridos norteamericanos en
acción" era ya el doble que en la guerra del Golfo
de 1991 y había aumentado más del 35% duran-
te el mes de agosto. Unos diez soldados resultan
heridos todos los días y la cifra provisional supe-
raba ya los 1124 (sin contar los 301 lesionados en
incidentes "no hostiles"). Los heridos desde el 1
de mayo, cuando el presidente Bush anunció el
fin de los combates superaban ya a los que se pro-
dujeron durante la ofensiva bélica: 574 frente a
550... "Casi todos los días, bajo el manto de la noche
y con la presencia exclusiva de los equipos médi-
cos y de los familiares, aterrizan en la base aérea
de Andrews, en las afueras de Washington, los avio-
nes de carga C 17 que trasladan a los heridos de
baja por "enfermedad física o mental"... El goteo
de heridos se produce a diario. Otro dato llama-
tivo es el de los 301 muertos por heridas "no hos-
tiles", en los que se incluyen accidentes y posibles
suicidios. Las bajas por enfermedades físicas y psí-
quicas también han ido en aumento".
Estas cifras eran oficiosas o filtradas, ya que
actualmente el Pentágono solo proporciona cifras
de bajas mortales. La asociación estadouniden-
se Military Families Speak Out (Familias de mili-
tares hablan claro), al tiempo que denuncia el acoso
policial que sufren sus miembros, habla ya de milla-
res de heridos. Como anécdota, los servicios
militares españoles, al informar sobre un solda-
do español enfermo, aclaraban que no se trata-
ba de un caso de neumonía, ya que en la zona en
la que están no se habían producido casos de esa
enfermedad, frente a más de un centenar de
casos que se habrían producido entre la tropa nor-
teamericana en la zona de Bagdad. Algunos
achacan esos síntomas patológicos a los efectos
del uranio empobrecido utilizado durante los
bombardeos en la ciudad. Conviene recordar
que tras la primera guerra del Golfo, en 1991, miles
de soldados norteamericanos han padecido toda
una serie de enfermedades, procesos degenera-
tivos e incluso muertes a lo largo de la década de
los años noventa. En 1998, el presidente William
Clinton dio una cifra de enfermos a causa del
"Síndrome del Golfo", durante la primera guerra
contra Irak, de más de 25.000 soldados. Otras fuen-
tes elevan esa cifra a más de 100.000 soldados,
aunque se sigue desconociendo la cifra real de muer-
tos a lo largo de esos años.
Según Associated Press las cifras de soldados
norteamericanos muertos como consecuencia
de la guerra actual, por acciones de la resisten-
cia iraquí, o en otros accidentes era, hasta el 30
de agosto de 2003, 252 militares estadouniden-
ses (144 desde el 1 de mayo) y 49 británicos. Las
bajas causadas por ataques de la resistencia ira-
quí desde el 1 de mayo hasta el 10 de octubre eran
ya 97 de soldados muertos.
Otro aspecto importante es el desastre en la
"reconstrucción" de Irak. Según Alain Gresh,
"los fracasos registrados en la reconstrucción
se deben también al deseo de "revancha" de los
responsables estadounidenses. Para rehabilitar
las centrales eléctricas era necesario recurrir a fir-
mas alemanas (Siemens) o suecas (ABB) que
habían construido la moderna red eléctrica de Irak.
Para reparar las líneas telefónicas había que
pensar en Alcatel (Francia), que había instalado
la red y conocía el terreno. Pero Washington
quiso castigar a los gobiernos de la Vieja Europa
y a la vez garantizar jugosos contratos a algunas
firmas que financian el Partido Republicano".
Las cifras de ese desastre empiezan a conocerse.
Los 70.000 millones de dólares calculados por la
administración Bush para toda la invasión se han
agotado en sólo seis meses. Era un dato falso más
o se equivocaron. Se ha producido una nueva peti-
ción de dinero al Congreso norteamericano por
87.000 millones de dólares, un dinero que algu-
nos prevén sólo llegará hasta marzo de 2004. El
manejo del petróleo iraquí, con el que contaban
para pagar la mayor parte de los gastos, apenas
permite su explotación debido a los continuos sabo-
tajes llevados a cabo por grupos de la resistencia,
hasta el absurdo de tener que importar gasolina
a Irak, un país rico en petróleo. De aquellas
cifras optimistas de Condoleeza Rice o Paul
Wolfowitz se ha pasado a otras menos optimis-
tas. Según el Centro de Estudios de la Universidad
de Texas "hacen falta 20.000 millones de dólares
sólo para reconstruir la infraestructura eléctrica
de Irak a niveles de 1990, entre 30.000 y 40.000
dólares poner de nuevo en pie la industria del petró-
leo iraquí".
No obstante el desastre económico no es
para todos. El Word Policy Institute ha prepara-
do un informe en el que muestra la importancia
de los negocios que están realizando algunas cor-
poraciones industriales norteamericanas, ligadas
a miembros de la administración Bush, con la agre-
sión a Irak, como Loockheed Martín, Boeing,
Raytheon, Alliant Techsystems, Halliburton,
Bechtel o DyCorp.
El desastre geopolítico es también considerable.
Huelga general en Italia. En Italia, patronal y gobierno
atacan los derechos de los trabajadores..................... 21
Internacional
cnt
n°294 octubre 2003
1
188
Dos años de terror imperial
"Los comunicados provenientes de Bagdad son extemporáneos, insinceros e
incompletos. Las cosas están mucho peor de lo que nos han dicho. Hoy estamos muy
cerca de un desastre".
Lawrence de Arabia, 1920
Se cree que 20 o más
iraquíes inocentes
mueren a diario en
asesinatos, ataques de
venganza, en puestos de
control estadounidenses
y nadie los está
contando. No es de
extrañar que ahora los
periodistas deben tener
permiso expreso de las
fuerzas de ocupación
para visitar los
hospitales de Bagdad;
quién sabe cuántos
cadáveres podrían
encontrar en la morgue
Pese a los mensajes triunfalistas de los gobiernos implicados en la ocupación, aumentan las acciones de la resistencia iraquí.
/ AGENCIAS
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