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David Bacon
El código legal de Irak puede estar en desor-
den. Pueden llenarse las calles de Bagdad de
ladrones y salteadores que parecen tener poco
miedo de ser arrestados. Pero las autoridades
estadounidenses de ocupación muestran no
tener problema en identificar por lo menos a
un crimen: para los cuatro millones de desem-
pleados en Irak, sus protestas son ilegales.
El 29 de julio, las fuerzas estadounidenses
de ocupación, "fuerza en Irak", arrestaron a
un líder del emergente movimiento obrero de
Irak, Kacem Madi, junto con otros veinte miem-
bros del Sindicato de Desempleados. Los sindi-
calistas habían estado dirigiendo una protesta
por el tratamiento que la autoridad de ocupa-
ción estadounidense estaba dando a los obre-
ros irakíes desempleados, y por el hecho de
que los contratos para el trabajo de recons-
trucción del país se hayan dado abrumadora-
mente a corporaciones gringas.
Su protesta empezó cuando cientos de obre-
ros desempleados se congregaron frente a un
viejo edificio bancario en la calle Abu Nawas.
Desde allí marcharon hasta la oficina del gober-
nante consejo de ocupación. Según Zehira
Houfani, miembro del Proyecto Solidaridad en
Canadá, quien dio testimonio de la protesta, en
manifestaciones similares en el pasado se habí-
an dispersado normalmente en ese punto. "Cada
vez, que los representantes de las fuerzas de
ocupación se reúnen y discuten con nosotros,
prometen resolver el problema, pero en cada
ocasión sus promesas no son cumplidas y nos
obligan a que tomemos las calles de nuevo"
dijo Madi a Houfani.
Esta vez decidieron aumentar la presión
sobre las autoridades estadounidenses. En la
honrosa tradición de los obreros desde México
a las Filipinas, prepararon un plantón, o cam-
pamento de tiendas, fuera de las verjas del con-
sejo. Los soldados estadounidenses de guardia
les ordenaron dispersarse, pero los obreros se
negaron. Cayó la noche. Y entonces, a la una
de la mañana, los soldados volvieron, arresta-
ron a veintiún manifestantes y los condujeron
al interior del edificio, donde fueron retenidos
hasta la mañana siguiente. Uno de los arres-
tados miembros del sindicato, Ali Djaafri, de
cincuenta y ocho años de edad, dijo a Houfani
que la experiencia fue "muy humillante. En
ningún otro momento durante la ocupación
fue tan fuerte mi resentimiento hacia los sol-
dados estadounidenses".
La proporción de desempleo sobrepasa el
50% en ciudades como Bagdad. Madi estima
que cuatro millones de obreros irakíes no tie-
nen trabajo. Miles de trabajadores del sector
público empleados por el gobierno anterior per-
dieron sus puestos después de la guerra. Muchos
prestaban servicios desde salud hasta educa-
ción, y esos servicios deberían ser restaurados.
No hay dinero para pagar a esos trabajadores,
ni un gobierno irakí para emplearlos. Hasta los
registros de sus empleos fueron pasto de las
llamas en el saqueo que siguió a la ocupación
de Bagdad. Miles más trabajaban en las ante-
riores empresas gubernamentales. Muchas de
ellas han sido cerradas, y las autoridades de
ocupación han anunciado su intención de pri-
vatizar grandes sectores de la economía ante-
rior. A todo ello se suman miles de familias
trabajadoras que se enfrentan una crisis eco-
nómica extrema. Como resultado, el nuevo sin-
dicato de obreros desempleados se ha
convertido en la organización obrera de más
rápido crecimiento en el país.
Al mismo tiempo, el problema de los con-
tratos extranjeros ha devenido en ardiente con-
troversia entre los obreros irakíes porque las
corporaciones estadounidenses traen a obreros
a trabajar bajo esos contratos. Una empresa
kuwaití que subcontrata a la gigante cons-
tructora estadounidense Kellogg, Brown and
Root, por ejemplo, fue descubierta reciente-
mente trayendo a obreros asiáticos al puerto de
Basora para realizar trabajos de reparación y
reconstrucción. Entretanto, obreros irakíes con
largos años de experiencia permanecen ociosos.
Los sindicalistas árabes del sector del comer-
cio son aún más críticos acerca de los efectos
que la ocupación está teniendo sobre los obre-
ros. Según Hacene Djemam, Secretario General
de la Confederación Internacional de Sindicatos
Arabes, "la guerra hace a la privatización fácil:
primero usted destruye a la sociedad y luego
permite a las corporaciones reconstruirla".
Enfatizó que los obreros irakíes deben ser capa-
ces de formar sindicatos de su propia elección.
Desgraciadamente, las corporaciones que
han obtenido contratos del gobierno de Bush
para trabajar en Irak tienen extensos expe-
dientes de enfrentamiento con los sindicatos así
como de violaciones a los derechos de los obre-
ros. En mayo, Amy Newell, coordinadora nacio-
nal de Trabajo Estadounidense Contra la Guerra,
y ex-secretaria ejecutiva del Consejo Obrero
Central Monterrey/Santa Cruz, fue a Ginebra
para presentar un informe a los cuerpos obre-
ros internacionales, resaltando el registro de
dieciocho de esas corporaciones:
Las Compañías resaltadas en el informe
hecho en Ginebra incluyen a: Stevedoring
Services of América. SSA fue líder en los esfuer-
zos del último año de los navieros de la Costa
del Pacífico por imponer el paro forzoso a los
obreros estibadores de la costa oeste, y actuó
con el gobierno Bush para amenazar al
Sindicato Internacional de Estibadores y
Almacenistas con romper el acuerdo costero y
militarizar los muelles. MCI Worldcom por su
parte tiene un largo historial de oposición a
los esfuerzos de los trabajadores por organi-
zarse. Declaró la quiebra en 2002 después de
exigir 11.000 millones de dólares en ganancias
fraudulentas. Como resultado, los ahorros de
jubilación de miles de obreros fueron comple-
tamente barridos, junto con 2.6 mil millones de
dólares en fondos de pensiones. El contrato de
Irak fue otorgado después de que la compañía
fuera multada con 500.000 $ por la Securities
and Exchange Comission por fraude ilegal. Ocho
de las dieciocho compañías con los mayores
contratos tienen actitudes completamente anti-
sindicales. Casi todas tienen historiales de ine-
tentar romper cualquier esfuerzo sindical por
organización.
El informe de USLAW también discute el
seguimiento de la responsabilidad social de las
corporaciones involucradas debido a la larga
historia de corrupción corporativa y sobornos
(Halliburton Corp., que todavía paga 1.000.000
$ por año al ex-director, el Vicepresidente Dick
Cheney), organización de ejércitos mercenarios
(Dyncorp/Computer Sciences Corp.), y años de
cooperación con gobiernos represivos, desde el
mismo régimen de Hussein (Halliburton de
nuevo, y San Francisco Bechtel Corp.) hasta el
anterior régimen del apartheid en Sudáfrica
(Fluor S.A.).
David Bacon es periodista especializado en
Relaciones Laborales.
Se puede acceder al artículo completo en:
http://acp.sindominio.net
La OMC y los propietarios de la vida. Cumbre de la
Organización Mundial del Comercio en Cancún
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Anarcosindicalismo en Polonia. La fábrica Uniontex va
a la huelga ..................................................................... 21
Internacional
cnt
n°293 septiembre 2003
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En Irak la protesta obrera
es un crimen
El consorcio fascista de los invasores no solo destruye a la infraestructura física de Irak sino
que extermina a su pueblo y con la complicidad de corporaciones corruptas explota y
asesina a sus trabajadores.
Desaparecidas durante el conflicto, las movilizaciones obreras van resurgiendo en los últimos tiempos
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