Te lleva a la página de la C.N.T. Va a la página de la AIT - IWA Lleva a la página principal

Índice General

Portada

Contraportada

Agenda

Actualidad

Sociedad

Gaceta Sindical

A.I.T.

Mundo

Ecología

Buscando el Norte

Opinión

Ocio Cultura

Comunicados

Vida Confederal

 

EDITORIAL

20-J, dignidad ¿y después?

S.P. del Comité Nacional

Finalmente hubo huelga o más bien, paro general. Y la CNT paró.

Los ministerios sindicales convocaron huelga y no sabemos muy bien por qué: Las elecciones sindicales, la necesidad de legitimación tras su desprestigio, ... Y es que no sabemos muy bien por qué no han aceptado el decretazo del desempleo si los medios "progresistas" del país (y "El País) lo único que ven de malo en él es que no haya sido fruto de la negociación y no su contenido o las consecuencias sociales del mismo. Es decir, el decreto es bueno si los ministerios sindicales lo firman y malo si no lo firman. Una falacia.

La CNT es la organización que antes mostró su oposición a este decreto: 25 años, nada menos. El decreto es siempre el mismo, cambia la forma. Normalmente en él estampa su firma el equipo habitual, a veces no, pero ello no cambia el contenido, ni el proceso.

Porque llevamos 25 años oponiéndonos a las maravillas de la concertación social, tenemos la maquinaria engrasada para este tipo de convocatorias (no se puede decir lo mismo de los/as sindicalistas de despacho). Estamos en contra y lo demostramos cada día.

Pero está claro que la CNT estaba obligada el 20-J a realizar una doble movilización: contra el decreto y contra el sistema del que los burosindicatos forman parte. Y no queremos separarlo, porque no se entienden por separado, porque su objetivo es el mismo: Conseguir un mundo de míseros asalariados aislados entre sí.

Por eso nos ha parecido bien parar y nos ha parecido bien que la mayoría de los trabajadores y trabajadoras hayan salido a la calle en defensa de dignidad, ese siempre puede ser un principio. Pero abrimos los ojos para ver toda la cantidad de asalariados/as que ese día no pudieron y no quisieron parar. La cantidad de gente trabajadora que no tiene libertad para parar va en aumento y la que no quiso parar, también.

Y nada de ello es ajeno a los largos años de complicidad sindical en la desmovilización y desideologización de la clase trabajadora en el Estado:

La precarización de las condiciones laborales firmada por CCOO y UGT es el punto de apoyo para el acoso que ejerce individual y colectivamente el patrón sobre cada uno/a.

Entre los que no han querido parar hay crítica a los convocantes.

Hemos salido a la calle para expresar dos cosas: el capitalismo es el causante del impresionante aumento de la tasa de desocupación y el sistema de concertación con los burosindicatos no nos vale.

No nos apeamos del burro: una huelga nos perjudica menos que la paz social. Es con la paz social cuando perdemos más derechos.

Y, como no podía ser menos, cada uno ha cumplido su papel, la patética oposición, responsable de la base de la Reforma, en la pancarta principal; las bases aguantando los palos de los piquetes antidisturbios; el gobierno y la patronal enseñando sus entrañas asesinas y sus intestinos de lavado de cerebro.

El Gobierno no entiende las razones de la huelga porque le parece lógico quitar al que menos tiene y le parece aún más lógico que un solo señor consejero de banco o de empresa nacional se lleve de un golpe el volumen equivalente al PER de 200.000 jornaleros y jornaleras, por ejemplo.

Ha sido vergonzosa la represión y la manipulación del Gobierno y pese a la imagen de fracaso y de normalidad que ha querido dar éste, y al poco empeño que han puesto las burocracias sindicales, la huelga ha sido seguida por la inmensa mayoría de los que podían hacerla: trabajadores y trabajadoras de este país con mínimos derechos.

Hemos deslucido los afanosos intentos del gobierno, de la patronal y de los medios de comunicación afines al poder político y económico y hemos oído la voz de los más desfavorecidos con las políticas antisociales. Pero esto no basta, la CNT paró para algo más.

La CNT paró y lanzó su mensaje para desenmascarar a los artífices de tantos desmanes. La CNT en la calle, ha sido la alternativa con inteligencia. Al buen entendedor con pocas palabras basta. ¿Qué opción le queda a quién desafía la presión de los perros de presa para hacer una huelga jaleada por los que hace tres meses firmaron el neoliberalismo en el AINC?: Unirse a los que piensan igual y actúan en consecuencia.

Después del 20-J dicen las burocracias que "continuarán la presión hasta que el Gobierno suplique diálogo"y que están dispuestas a incrementar la presión, claro que no sabemos si su arma secreta se concreta en su intención de no ir a la boda de la "niña" o no asistir al santo del Rey, estamos en ascuas.......Y luego dicen que somos utópicos.

Ahora se dan cuenta Méndez y Fidalgo que "la política de consenso ha sido uno de los principales activos de Aznar". Los ¡doce! pactos que firmaron en la primera legislatura del PP fueron, según Méndez, "claves para que un señor con una cara tan antipática lograra la mayoría absoluta" en marzo de 2000.

Ahora se percatan de que el diálogo social –afirma esta pareja- "le hace más falta al Gobierno que a nosotros". Y ahora viene lo mejor: "porque la economía no acaba de repuntar y el único elemento bajo control son los incrementos salariales pactados en nuestro acuerdo interconfederal para 2002". Por favor, que den un premio a la inteligencia de estos señores rodeados de gabinetes de estudios financiados por nuestros bolsillos.

No salimos de nuestro asombro de que no salgan de su asombro: Y es que también se lamentan de que un gobierno de hijos del ....... franquismo "desprecie el esfuerzo" de estas centrales (de energía páctica) para asumir una previsión de inflación del 2% en la negociación colectiva - 2002, pese que las patronales dijeron que sería más del doble. Resulta muy gracioso el lidercillo de UGT cuando dice: "Para salvar la negociación aceptamos pulpo como animal de compañía"

Se acusa al gobierno de vendernos un país virtual y eso es lo mismo que hacen los ministerios sindicales. La prepotencia se pega, no la hermosura.

En el país virtual que describen los "buros", el Estado de derecho es aquél en que ellos representan a la mayoría, el neoliberalismo es la única realidad posible, el sindicalismo realista es el de los pactos antiobreros, el sindicalismo honesto es el los liberados y subvencionados y el sindicalismo participativo es el que niega las asambleas.

El gobierno niega que exista la huelga, pero existe. Los ministerios sindicales niegan que exista otro sindicalismo y otro modelo de organización, pero existe.

Y debemos tener una bola de cristal porque acertamos siempre: Seguramente veremos en los próximos meses que si el coste de la negación de la huelga por parte de Rato para la sucesión de Aznar no compensa los beneficios económicos del decretazo, Aparicio, o sus sucesores tras la remodelación del Gobierno posterior a la boda de la "niña", llamará a los buros y éstos se sentarán a negociar.

¿Y después del 20-J? Nosotros, a lo nuestro, a nuestra utopía realizada cada día: Trabajar para la transformación social, pero con los pies en la tierra, engrasando nuestra anarcosindical.

Como diría aquél, para ser inexistentes, gozamos pero que de muy buena salud.

Salud.Arriba lucha antifascista

 

 

Índice General  Portada  Contraportada  Agenda  Actualidad  Sociedad  Gaceta Sindical  A.I.T.  Mundo  Ecología  Buscando el Norte  Opinión  Ocio Cultura  Comunicados  Vida Confederal